Archivos en la Categoría ‘Disco Recomendado’
Escrito por Taliban del Rock »
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O lo que es lo mismo, pelotaso hard-rock en la isla nipona. La explosión definitiva de una banda de rock sobre las tablas. Un acompañamiento de lujo al lanzamiento de su álbum Machine Head en ése mismo año: la auténtica “caja de Pandora” de los Purple.
Mucho se ha escrito sobre éste directo, posiblemente demasiado (y no siempre cierto) padeciendo inevitablemente la enfermedad de las obras encumbradas: la sobrevaloración. Pero qué coño, ¿y el exceso de ventas correspondiente? Pero en fin, éste disco me hizo y hace disfrutar cada vez que lo “pincho”, y por éso lo traigo aquí, continuando la saga de grandes directos de la historia del rock.
Yo no sé qué pensaban éstos tíos cuando saltaron al escenario aquéllos 15, 16 (Osaka) y 17 de agosto (Tokyo). Quizás tenían problemas y lo tomaron como remedio catártico, a lo mejor la lejanía de “occidente” los despojó de clichés preconcebidos; probablemente lo que ocurrió es que venían de una gira e iban lanzados, desbocados… Y éso se nota desde el primer tema, Highway Star, el mismo que también abre el disco de estudio; unas notas introductoras al órgano de Lord, unos toques a la batería de Paice y cuando entra el bajo de Glover y los primeros acordes de Blackmore la cosa no tiene remedio: a soltar los caballos. Aunque el verdadero “highway star” del tema es el gran Ian Gillan (el que curiosamente se “avergonzó” de su actuación!!!!!), a pesar del inolvidable solo de Blackmore del final, uffff. Y para completar la cara A del doble vinilo, nada más y nada menos que Child in Time, catarsis en estado puro. Cuentan algunas leyendas que un japo del público decidió poner fin a sus días al final del tema, repartiendo sesos entre los asistentes, y que la deflagración se escucha, subiendo el volumen, sobre el minutaje 9:44. Cierto o no, la canción es realmente escalofriante. La cara B se la reparten la famosa Smoke on the Water, con fallos incluidos, y The Mule, con el obligado y eterno sólo de batería de todos los conciertos de los 70 que se precien: a disfrutar con Ian Paice y sus 6 minutos de onanismo con baquetas.
La 3ª parte es la que más gana, al menos para mi, con las escuchas repetidas: Strange Kind of Woman y, sobre todo, Lazy, me parecen memorables; la primera con un Gillan al 200%, la segunda con un Lord increíble es una de mis canciones preferidas… sobre todo en sus sólos. Y la última cara para un tema, una salvajada de casi 20 minutos, difícil aguantarla con todas las neuronas en su sitio, y vivas. Un exagerado epílogo para un enorme disco, para un gran concierto.
Quizás lo que le “reste” méritos es el hecho de tratarse de una selección de tres conciertos consecutivos, aunque creo que cualquiera donaría un riñón (o un güevo) por haber estado en cualquiera de ésas tres noches, repitiendo el resto de su vida «yo estuve ener meidinyapan».
Como algún crítico escribió un día, los Purple nunca sonarían igual tras éste disco. Cuánta razón tenía; y que conste que hicieron grandes discos, sobre todo Burn y Come Taste the Band, pero ya no estaban Gillan y Glover (ojo, magníficos David Coverdale y Glenn Hughes) y no era lo mismo…
Enlaces relacionados »
[Página Oficial de Deep Purple]
[Deep Purple | Wikipedia]
[Deep Purple | allmusic.com]
Escrito por Destevaster »
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Una joya. Sí señores. Pocos de los que se reunieron aquel 7 de febrero podrían imaginar un resultado tan redondo, cohesionado. Incluso sabiendo que el ‘trío’ rítmico venía cubierto de gloria en los años previos, el toque de gracia del disco es el saxo tenor de Mobley. Que el acompañamiento difícilmente podría ser mejor, probablemente: Wynton Kelly al piano, nítido, contenido (meses antes había colaborado en el archinombrado Kind of Blue); Paul Chambers al bajo, inamovible (venía de formar parte del primer quinteto de Miles); Art Blakey a la batería, inconmensurable, como (casi) siempre (su LP Moanin’, muy recomendable). Pero el estilo y sonido de Hank es único, probablemente lo mejor que dejó grabado. A medio camino entre lo denso y duro de tipos como John Coltrane o Sonny Rollins y el extremo suave, cool, de otros genios como Lester Young o Ben Webster. Otros discos fueron bastante buenos, como el Workout o el Dippin’, pero ninguno tuvo el ‘ángel’ de ésta maravilla, con un título definitivo…
Y que conste que nombrar a gente como Coltrane, Rollins, Young o Webster me genera una fuga de ideas profusa y emotiva, no ya digamos al gran Parker o al eterno Hawkins, en fin, un elenco escogido de la gran historia de éste instrumento. Prometo sacar a relucir algún que otro disco centrado en el saxo (Adderley?, Getz?, Shorter?….); primero tendríamos que pasar por cada uno de los instrumentos, tejiendo el laberinto de sonidos que configura ésta música. Ya veremos.
De las canciones, individualmente, no voy a hablar. Como tantas veces en el jazz, el tema es lo de menos; la interpretación lo es todo: de ahí que no haya ‘tantos’ temas de jazz, sino versiones y re-versiones del mismo standard a lo largo de los años. Y puede que el que verdaderamente nos conmueva sea el último, y que poco tenga que ver con el primigenio, tan sólo las notas centrales; seguramente la inspiración del intérprete sea de distinta índole o intensidad que la del autor original, puede que más desesperada y por lo tanto sincera… no obstante, la canción que da título al disco es de lo mejor.
En fin, un LP para disfrutar tranquilo, sin prisas, de principio a fin. Como los mejores. Eterno. Breve. Intenso. Adictivo.
Que aproveche.
Escrito por Taliban del Rock »
22 Comentarios »Ahora sí. Una vez que Destevaster destapa ’su’ tarro de las esencias con su estilo jazzístico, no me voy a guardar nada en el tintero; voy a por todas, a tumba abierta, e inauguro una nueva sección que se ha tocado sólo tangencialmente hasta ahora: LOS GRANDES DISCOS DE ROCK EN DIRECTO. Y para empezar, evidentemente, necesitamos una joya…..
Corría el mes de marzo, concretamente los días 12 y 13, y sencillamente ocurrió, o al menos éso destilan las grabaciones que quedaron de aquel ‘encierro’, shows maratonianos en los que el grupo daba/se entregaba y el público recibía atónito, extasiado y extenuado (Woodstock había quedado atrás…); quién dijo jazz: aquí hay un compendio musical…
Sobre el repertorio prefiero no hablar, está listo para disfrutar en toda su intensidad: “In memory of Elizabeth Reed”, “Stormy monday”, “You don’t love me”, “Whipping post”… sólo éstos cuatro temas (16 minutos de media) hacen descarrilar un tren: la base rítmica a golpes de doble batería y bajo, las dos guitarras en un contínuo ‘bis a bis’ y los eternos teclados (nunca han sido imprescindibles salvo aquí…). La versión extendida en CD completa el ya de por sí completísimo ‘doble vinilo’ con los temas que aparecerían en el postrero disco Eat a peach (con los 33 minutos de la monstruosa “Monutain Jam”, je je; y la joya “One Way Out”) además de la gloriosa “Hot ‘Lanta” (pufff); no, si al final me pondré a cantar…
Previamente el grupo había editado 2 LP, aparte del trabajo publicado con la denominación Allman Joys y Hourglass, y poco después del concierto, el infortunio ’se alió’ con Duane Allman estampando su moto y su maltrecho cuerpo contra un camión, empezando la leyenda… a partir de ahí el protagonismo de la banda la comparten el hermanísimo Gregg junto con el ’segundo’ guitarra Dickey Betts, y paren uno de los mejores discos de la historia, “Brothers & sisters” (1973). los derroteros posteriores de la banda han sido bastante irregulares hasta hace poco, con la sabia nueva del ínclito Warren Haynes (véase Gov’t Mule) y la del sorprendente Derek Trucks (nada más y nada menos que el hijo de uno de los baterías, Butch): ojo con éste chaval…
Lo dicho, disco irrompible, irrepetible (ojo, hay muchos directos de los Allman por ahí y el de Atlanta es acojonante, pero como éste ninguno), irrevocable, para escucharlo y disfrutarlo sin prisas, sin pausas…
Me he dejado muchas anécdotas en el tintero, pero como no quiero hacer un artículo ‘a lo Chuck Norris’, ya iran saliendo, invito. Sólo deciros que continuaremos con otro consiertaso, a saber…
Escrito por Destevaster »
12 Comentarios »Cambiamos de 1/3, y empezamos de lleno. Ya se comentó la posibilidad de iniciar un periplo jazzero de esparcimiento trivial (y tribal) como oportunidad de ése pequeño (?) grupo que a lo mejor no ha encontrado momento de intervenir por éstos lares “rockeros”; aunque en realidad lo hago por puro placer musical… (le he pedido permiso al Talibán y me ha respondido con un gruñido).
Si alguna premisa tengo en mente es la de obviar los discos requetemencionados como imprescindibles (!!!?) del jazz; me intentaré remitir y limitar a aquéllos que consiguieron y consiguen arrebatarme neuronas del consciente y llevarlas más allá; que cada uno haga/diga/escriba lo que quiera… otro punto imprescindible es huir de tecnicismos musicales, para éso hay otros foros, otras personas… “sólo” quiero hablar de sensaciones musicales. Creo que haré un recorrido por diez discos, mi top ten, como me venga; ya veremos cómo sale…
Y comienzo con una de las “tres grandes M del jazz”, Mr Mingus, el big man del contrabajo (también sabía hacer sus pinitos al piano), y con uno de mis primeros discos de jazz “que me encontraron”, nunca mejor dicho. Mucha más fama tiene el “The Black Saint…” o el “Mingus, Mingus, Mingus…” o el definitivo “The great concert”, pero éste “Ah Um” (ojo, y el “Tijuana Moods”) tiene(n) algo especial, difícil de definir, como tantas cosas en el jazz… formación septeto, a lo bestia, a lo Mingus: 3 saxos (John Handy, Booker Ervin y Shafi Hadi), Horace Parlan al piano, Dannie Richmond a las baquetas, él mismo al bajo; y el trombón, fundamental el protagonismo que le da, alternándose Jimmy Knepper y Willie Dennis, según la sesión, los únicos blancos del grupo.
Si existiera el movimiento “single” en ésto del jazz, y en el siglo XXI, las 2 primeras canciones compilarían uno de lujo, apoteósico y redondo: “Better Git It In Your Soul” y “Goodbye Pork Pie Hat”; una desbocada y otra remansada, alegre y melancólica, juerguista y after-hour (y dedicada a la memoria de Lester Young, muerto unas semanas antes). “Boogie Stop Shuffle” vuelve a meternos marcha con un ritmo inquietante; el interludio “Selfportrait in Three Colors” relaja y se agradece para terminar la cara A con “Open Letter To Duke”, genial con sus cambios de ritmo. Del resto de temas destacaré la inimitable “Fables Of Faubus”, el tercer clásico del disco, absolutamente inolvidable…y la sensual “Pussy Cat Dues”, prácticamente un blues con un solo de trombón que pone los pelos de punta (Jimmy Knepper) seguido por la única aparición de clarinete del disco (John Handy) y luego por Mingus, genial.
También del 59, grabado 6 meses después, está el “Mingus Dynasty”, perfecta pareja para completar el año (el año de Giant Steps y Kind Of Blue…)
Ya veremos por dónde seguimos, si seguimos…
Escrito por Taliban del Rock »
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No nos engañemos, las similitudes con “los Faces” son, como mucho, conceptuales; sí, el núcleo de ambos grupos es el mismo (bajo- Ronnie Lane, batería- Kenny Jones, teclados- Ian McLagan), la evolución del sonido, evidente y apabullante. Como otros (grandes) grupos de la esfera británica (Rolling, Who, Kinks…) tuvieron unos inicios poperos que “apestaban” a rhythm-blues pasando por la inevitable psicodelia lisérgica (unos más y otros menos) para acabar marcando las pautas del rock que dominaría la década de los 70. Lo que ocurre con éstos muchachos es que ésa primera época estuvo comandada por Steve Marriott, guitarrista y voz y compositor, que luego terminaría machacando un sonido bestial con los Humble Pie, otra gran historia… y tras su marcha recalaron ése dúo estremecedor de Ronnie Wood y Rod Stewart para hacer la suya
Pues bien, de ésa primera época rescatamos éste “Ogden’s…”, de sugerente (foto y formato) portada. Puede codearse perfectamente con grandes discos de pop psicodélico: el requetemencionado “Sgt. Peppers…”, el gran “Something else”, el también olvidado “Oddesey & Oracle”, el sorprendente “USA”, la locura del “Piper at the gates of down” y tantos otros. Si bien sus discos predecesores (ambos titulados como el grupo, uno en el 66 con el sello Deram, otro en el 67 con el sello Inmediate) eran delicias poperas, con éste daban el gran salto psicodélico facturando un disco rico en matices, para nada pesado, con momentos de auténtica gloria. El disco abre con el tema que le da nombre, un instrumental denso, con toques orquestales sobre los que zozobra una guitarra cansina. “Afterglow” se introduce de forma acústica con unos silbidos para convertirse en un tema 100% Marriott, explotando sus virtudes. “Long agos and worlds apart” y “Rene” (ojo al final de éste tema: Hendrix?) entretienen con temáticas de la vida cotidiana, al más puro estilo “british”. El inicio de “Song of a baker” es un riff aplastante, para un tema clásico, marcado por la sección rítmica con frases de guitarra de fina textura. “Lazy Sunday“, de sospechoso parecido al “Sunny afternoon” de los Kinks, pero de bella factura, con el ruido de la playa y gaviotas incluido, con las campanas al final…
La cara B se estrucutra en temas introducidos por una voz en off (y qué hace ése tontopollas: desconcertar, innovar…): “Happiness Stan” es un sorprendente tema muy rico en matices, con increíbles cambios y orquestación incluida, al igual que “The hungry intruder“, ésta con una flautilla mu bonica. “Rolling Over” es un tema tremendo con otro riff aplastante, de nuevo comparable a Hendrix, de 2 minutos escasos. “The Journey“, con un inicio baterìa-bajo-órgano algo funky, nos lleva por los momentos más interesantes del disco; “Mad John” es el toque folk, aunque de una intensidad desesperada, terminando con “Happy days toy down“, gracieta-humor británico-sólo para ellos…
Una delicia para disfrutar y degustar sin prisas… Que aproveche
Por cierto, estoy pensando en comentar también discos de jazz; ya veremos…no se asusten
Escrito por Taliban del Rock »
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Volvemos a los noventa, y de nuevo con un trabajo que puede competir con los mejores de ésa década. Me llegó como llegan las grandes cosas, de forma inesperada y de la mano de un gran amigo. Ya se habló en su momento de los Blind Melon y se dijo que “Soup” era uno de los discos más emocionantes del fin del siglo XX. Pues bien, junto con el “gran Grace” de Buckley (Jeff, que si hablamos de papá nos da algo…), aquél Soup y éste Magnolia, nombres sencillos para grandes destellos de magia, conforman una especie de trilogía de discos de música atemporal, rock de siempre, que si bien beben de las fuentes tan citadas por aquí, salen con la espontaneidad de unos jóvenes genios, en tres años consecutivos (94-96). Lamentamos las pérdidas de Hoon y Buckley; Mike Farris vuela en solitario, según creo…
Se puede hablar de los mejores inicios de discos (otro tema posiblemente interminable), pero las tres canciones que abren éste no te pueden dejar indiferente: Backwoods Travellin’, Gypsy Lullaby y Hello From Venus estremecen, son clásicos inmediatos, entran a formar parte de tu banda sonora vital. La voz de Farris está clavada en cada nota, parece que nació para cantar éste disco; y el grupo te lleva por un soberbio rock acicalado de soul sencillamente aplastante, con duetos de guitarras inmejorables, pasando por temas sólidos, I Found Love, Magnolia, Father Speaks (uff), para terminar con You Are…temblando sólo con recordar éstos temas al escribir sus nombres.
No me quiero enrollar más; en algún sitio leí que éste es un disco “como un viaje al paraíso”, estoy de acuerdo
Gracias Johnny
Escrito por Taliban del Rock »
3 Comentarios »Un latigazo a la historia del rock; una vuelta de tuerca (necesaria) a un género que había experimentado demasiado en los últimos 4-5 años: psicodelia, progresivo, rock duro, varios revivalismos puristas, etc, etc. Hacía falta algo nuevo; ya estaban los Rolling, los Bitels, los Who (y los Guess Who; qué pedazo de grupo), los Allman, los Creedence y los Dylan/Young/Bowie; los Cream/Zep/Blak Sabbath/Deep Purple; los Crimson y los Softmachín y por supuesto FZ… innumerables grupos que con un par de LPs habían sentado las bases del Rock… hacía falta algo más? Pues sí, hacía falta Iggy & The Stooges.
Hace poco un colega me dijo “a ver si comentas algo de los Estuyis”; casualidades de la vida, llevaba escuchandolos y redescubriéndolos unas semanas…y, bueno, aprovecho la oportunidad.
El cabraloca de Iggy Pop lo tenía claro, su pose “Jagger like” incluida; ya con los hermanos Asheton había sacado un disco de debut acojonante (I wanna be your dog aún resuena en mi cabeza) y para el segundo dieron el pelotazo; sólo más tarde, en el 73, sonarían tan desbocados; pero eso es el Raw Power y merecería otra entrada, otro momento, otro lugar.
Con el Fun House nos sobra; con sus siete temas quedamos satisfechos, extenuados; agradecidos por el derroche, musical y vocal, en un disco que suena claramente como tocado en directo (mi olé al productor), tomado de la noche, la juerga… La equívoca portada, un Iggy retorciéndose enguantado de negro (ambigüedad en el Rock? Pregúntenles a l@s New York Dolls, je je) sobre una imagen de su rostro; y el personaje que se asoma?
Y sobre el repertorio musical, en fin, qué decir, basta pinchar el disco/darle al play, escuchar el primer aullido de la bestia iguana y dejarse llevar, ya no hay remedio, hasta el final… una primera parte de temas cortos y salvajes (Down On The Street, Loose y TV Eye), afilados y certeros, en los que el grupo se deja gustar, y escuchar. Luego la cosa cambia, el inicio de Dirt nos sumerge en otro universo, temas largos desasosegantes, oscuros, con un Iggy susurrante/desbocado; 1970 representa perfectamente el sonido del grupo, un magma denso salpicado al final por un saxo!. La canción que da título al LP es una fusión perfecta de todo lo anterior, guitarras estridentes, los aullidos telúricos de Pop, el toque soul del saxo, todo con una sección rítmica algo funky, genial. Y para terminar, la locura, el exceso, LA Blues …
Y si a todo ésto lo rociamos de gasolina y le acercamos una cerilla, tendremos el Raw Power.
Escrito por Taliban del Rock »
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Pudiera parecer, en una primera escucha, que Traffic es un grupo flojo, del montón de tantos que salieron en los setenta. Craso error. Muchos caímos, algunos (pocos) volvimos a escuchar los temas y todo cambió. Puede que sean pequeños detalles, quizá el estado anímico, o simplemente porque son unos tipos que tocan de maravilla, o todo junto. Steve Winwood era la cabeza pensante, eso estaba claro, la mayoría de los temas suyos, su voz inconfundible hasta debajo de agua, sus siempre presentes teclados, etc…y que conste que a mí me ha cansado en ocasiones (lo siento Soyyo). Pero luego estaba el grupo, y eso es otra cosa, cosa fina…la batería impecable, genial, de Jim Capaldi; las flautas y demás vientos de Chris Wood…en éste LP además participan tipos como Rick Grech (alguien recuerda Blind Faith?) y Jim Gordon. Dave Mason abandonó demasiado pronto…
Dejémoslo claro, Traffic tuvo varias etapas: la primera fundamentalmente con los dos primeros LP’s (Mr. Fantasy, 67; Traffic, 68), pop psicodélico con elementos anunciadores de lo que vendría después (Dear Mr. Fantasy-la canción- y Feelin’ Alright-clásico inmediato- son un buen ejemplo). Luego vendría la que yo considero más fructífera y mejor (70-73), con discos de títulos largos y pomposos (John Barleycorn Must Die, The Low Spark…, Shoot Out At The Fantasy Factory), junto con dos grandes directos: Wellcome to the canteen (71) y On the Road (73). La 3ª etapa es la más refinada musicalmente hablando, con un LP como When The Eagle Flies (74), que es la delicia de algunos, but not for me…
Y el disco que traigo aquí es de lo más representativo de ésa 2ª época, tranquilo (ojo con algunos momentos, que ponen los pelos como escarpias…) y con un desarrollo sencillamente perfectos. Hidden Treasure nos introduce en el universo Traffic; en 4 minutos, sin quererlo, nos percatamos de que va a ser un gran disco, y con el tema que le da título nos quedamos alucinados, 12 minutitos que no queremos que acaben, con momentos para todo: solos de piano-órgano (Winwood se sale), flauta-saxo, guitarra, con un acompañamiento de sección rítmica preciosista (ésa batería!!). Rock’n'Roll Stew nos saca del nirvana con un tema cañero. Luego volvemos con dos temas jodidamente inolvidables, Many A Mile To Freedom y Rainmaker, dos joyitas, separadas por un tema compuesto y cantado por Capaldi, algo flojo eso sí.
En fin, un grupo altamente recomendable y peligrosamente adictivo…
Escrito por Taliban del Rock »
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Una de callos. Un puñetazo en el estómago. Un muro sónico. Y por supuesto, aguas pantanosas…siempre el sonido casi sólido y húmedo que nos trasporta a lugares de lluvias abundantes y ritmos acordes, de cerveza tibia y blues añejo. Estoy hablando del Rock Sureño y estoy hablando de los Creedence (la Criden, como me la nombraron por primera vez, con aquella cinta verde…). Hay grupos de Sureño que lideran éste estilo por méritos propios: mis amados Allman, los gamberros Skynyrd, etc, pero los Creedence tenían un sonido único, cristalino, embriagador; de hecho mucha gente conoce de oídas sus canciones sin tener ni puta idea de quiénes son, y sin poder evitar un ligero movimiento rítmico cefálico, que no fálico (o sí?), así como un tarareo involuntario de las notas (reconozcamos que ésto es difícil de conseguir). Los hermanos Fogerty, Tom y sobre todo John, Doug Clifford y Stu Cook, sabían lo que se hacían.
Y siempre que escucho a los Creedence (muy a menudo) me acuerdo del Notas, el gran amigo Lebowsky, ése personaje encarnado de forma magistralmente entrañable por Jeff Bridges, capaz de lamentar el robo de su coche sólo porque en él iban unos casettes de los Creedence…y sí amigos, todos nos hemos sentido alguna vez como el Notas, la vida te pone a veces en situaciones que se podrían, o deberían, arreglar con tales argumentaciones…
Y en fin, aquí tenemos el gran disco de “la Criden”, el Cosmo, un soplo de aire fresco con ésta factoría de música atronadora: escuchen sin ir más lejos el tema que abre el disco, Ramble Tamble, para saber de lo que hablo, y sujétense al asiento, siete minutos que te dejan sin aliento para pasar por un rnr clasicón, Before You Accuse Me, a la segunda descarga, Travellin Band (que por cierto apesta a single de éxito) y revisitar el ritmo rocanrolero con Ooby Dooby. Aires country con el clásico Lookin´Out My Back Door y ambiente tétrico con el inicio de Run Through The Jungle, volviéndome a remitir a la película de los Cohen… Up Around The Bend es un jodido clásico del Rock, sin apelativos, para seguir con otra versión de rnr, My Babe Left Me. Luego nos llega la cálida lluvia incesante con Who´ll Stop The Rain, otro clásico imparable, que parece haber habitado en nuestro subconsciente hasta revisitarlo con las primeras notas. Y el plato fuerte del LP, la versión que hizo famosa Marvin Gaye (antes de sus What´s Goin On y Let´s Get It On apabullantes, otra historia), pero con una considerable vuelta de rosca: 11 de minutaje con un sonido envolvente que no te suelta hasta el final, cuando se va apagando lentamente, y título pomposo, I Heard It Through The Grapevine…hasta llegar a la balada del disco, para terminar, Long As I Can See The Light, impagable.
Ocasión he tenido de verlos, hace un par de años, al lado de mi casa, con grandes ausencias anunciadas, unos viejos que toman bebidas enriquecidas y aspirina, evitan el sol y abusan de la TV; pero en fin, sonaban de puta madre con los (menos seniles) que llevaban, comandados por Cosmo en pantalones cortos, y si cerrabas los ojos, podías ir a aquellos lugares de sol interminable bañados por la lluvia, y la cerveza.
A todos los que se consideren amantes de la música Rock, los Creedence…
Escrito por Taliban del Rock »
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Pues sí colegas, aquí un grupo hecho por y para (y posiblemente a causa de) la cerveza, para ésas juergas en bares sucios con olor a destilación enólica y finales algo eméticos, de difícil evocación visual y fácil recuerdo nostálgico. De acuerdo, ya teníamos para eso a los Rolling y a los Doors y a los 091, pero los Faces también tenían lo suyo…
Habría que ir un poco atrás y poner en antecedentes; los Small Faces fueron un gran grupo, de eso no cabe duda, portavoces del más puro rhythm & blues británico, liderados por el bestia de Steve Marriott, que dejó el grupo en 1969 terminando por formar una de las bandas más ruidosas del “hard”, los Humble Pie. Los que quedaron (Ian McLagan, Ronnie Lane y Kenney Jones) no tuvieron nada mejor que hacer que juntarse con dos buenos canallas: Ron Wood y Rod Stewart, casi nada (éste último ya nos había dejado atónitos con su voz en los dos primeros trabajos del Jeff Beck Group: absolutamente recomendados); y ahí comenzó la historia, con discos geniales como First Step o A Nod is As Good As a Wink… o el gran Long Player; pero yo me quedo y aquí os traigo éste de tan sorpresivo nombre y deprimente portada…
…un gran compendio de temas para disfrutar con una buena cerveza en la mano, o un güisqui, con buenas compañías (o malas si gustan), haciendo gala y honor “de los grandes discos de corta duración” (y de ésto se podría hablar largo y tendido…); en sus entrañas de apenas media hora se encierran canciones inolvidables y evocadoras de tiempos (que uno creía) imperecederos: Silicone Grown abre el disco con solidez al más puro estilo Faces, al igual que My Fault; una joya alumbra la cara A, Cindy Incidentally , con la salvaje Borstal Boys para alertarnos con su sirena… La cara B es deliciosa, empezando con un instrumental, pasamos por baladas increíbles (If I’m On The Late Side o Glad & Sorry) y otro tema inolvidable, Just Another Honky, para terminar de forma acústica con el tema que da título al disco, preziozo
PD: y por si fuera poco, ya tenemos la caja de los Faces, 4 CD cargados de temas en directo, la mayoría inéditos (Five Guys Walking Into A Bar…-2004); pa perdérsela, aeh
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