Archivos en la Categoría ‘Jazz’

4
Mar

Antología del Jazz en MP3

Here is Jazz Old Time on line: Una antología del Jazz en MP3, para descargar o escuchar online.

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  • 31
    Oct
    Escrito por J. » 4 Comentarios »

    100 Top Jazz CDs

    Jazz 100 – Top Jazz CDs con 2 interesantes listas: The Top 200 Jazz CDs (“Lo mejor de los mejor de todos los tiempos”) y The New Breed Top 100 (“lo mejorcito de los últimos 10 años”).

    26
    Sep
    Escrito por Destevaster » 4 Comentarios »

    Clifford Brown & Max Roach | Study in brown (1955)

    Clifford BrownReaparezco con la intención, al menos sincera, de recuperar la figura de uno de los intérpretes sin el que “su instrumento” no hubiera alcanzado cotas tan altas de reconocimiento posterior. Ése instrumento no es otro que la trompeta, a la que poco después el amigo Davis elevaría a la categoría de “popular”.

    Lamentablemente, la andadura de Clifford Brown fue fugaz, (y tanto: nacido en 1930, falleció en 1956 de accidente vial, no llegó a cumplir 26 años!!!!) de cuantía similar a la de Booker Little, pero el señor Brown se encargó de dejar grabadas una serie de sesiones inmortales. No dispuso de la posibilidad “evolucionista” de distribuir su talento en distintas fases, todo lo hizo prácticamente en 3 años y pico y, sobre todo, en los dos últimos (1954-56), en los que se “asoció” con el batería Max Roach, una alianza explosiva que hizo saltar por los aires los estándares del bebop (un poco “amanerado” tras la incursión de ciertos “blanquitos” de la Costa Oeste) sentando las nociones básicas del hard bop, si es que ésto es posible… Aunque en realidad, el inicio de todo, el big bang de Brown como músico, fueron las sesiones que grabó con Art Blakey en Birdland en febrero de 1954 y su, por entonces, magnífico quinteto con Lou Donaldson al saxo, Curly Russell al bajo y Horace Silver al piano. Sesiones editadas y recientemente reeditadas por Bluenote en dos CDs, tan imprescindibles como insustituibles.

    Discos de Clifford Brown y Max Roach

    Luego vinieron las grabaciones con Max Roach, de las que hay que destacar tres discos: “Clifford Brown with Max Roach”, “Study in brown” y “At Basin Street”, tres grabaciones para deleitarse con ésta trompeta inconmensurable. A parte de Roach a la batería, solían rodearse de gente como Sonny Rollins al saxo… En fin, prefiero callar y dejar escuchar a éste joven y su trompeta. Luego vendrían otros, muy grandes, como Freddie Hubbard o Lee Morgan e incluso el polémico Miles Davis (aunque como trompetista era inferior a aquéllos, sin duda).

    Y como postdata, recordar otra maravilla: la participación de Clifford Brown en el disco de Sarah Vaughan titulado, a secas, “Sarah Vaughan” (1955), para demostrar que no sólo hacía hardbop, sino que podía tejer una banda sonora a modo de manta para arropar la voz (por entonces) impresionante de la Vaughan.

    Va por ti Clifford.

    31
    Ago
    Escrito por J. » 3 Comentarios »

    Fotografías de Herman Leonard sobre Jazz

    “A Life with Jazz” colección del fotógrafo Herman Leonard. [MetaFilter]

    19
    Jun
    Escrito por Destevaster » 2 Comentarios »

    Dark Magus part I | The Legendary Prestige quintet sessions (1955-56)

    Workin Relaxin Steamin Cookin Miles

    Ya reconocí que era una debilidad anunciada a voces, un estigma que me acompañará fielmente en mis avatares, un personaje ligado a mi historia musical: eché los dientes en esto del jazz de mano de Miles Davis, él fue la chispa, el detonante, la culpa sin culpa. Un día buceando sin rumbo por simple interés entre el catálogo del género de cierta tienda granaína (bien surtida, ahora liquidando…) me llamaron la atención, no sé por qué, dos portadas, dos discos; el cúmulo de circunstancias personales ése día hizo el resto y me los llevé, los escuché del tirón (mal hecho… o no) y no volví a tocar el jazz en meses. Luego, otro día, otras circunstancias —hay que ver lo que es la vida— hacen que mi mente, luego mi vista y por último mis manos vayan a la estantería, recojan “aquel dinero malgastado” y vuelva a escucharlos. No pude, sino después de dos escuchas seguidas de cada uno, salir de mi asombro: aquello era jodidamente bueno, peligrosamente adictivo, una seria “amenaza competitiva” para la música que había puesto la banda sonora a mi vida, el Rock.

    Ésos discos eran el “Workin’” y el “Relaxin’ with the Miles Davis quintet”, de misteriosas y sugerentes portadas. Y temas como It coud happen to you, Ahmad’s blues, It never entered my mind o You’re my everything me cautivaron para siempre, me enseñaron las cotas emotivas del jazz, me abrieron la sugerente puerta.

    Luego descubrí que entraban en un póquer de ases junto con el “Steamin’” y el “Cookin’”, y que los 4 eran el fruto de ¡¡¡sólo dos sesiones de grabación (11 de mayo y 26 de octubre de 1956)!!! Y el grupo, bautizado como “primer quinteto”, impone con sólo nombrarlo: John Coltrane (saxo tenor), Red Garland (piano), Paul Chambers (bajo) y Philly Joe Jones (batería). De la curiosidad pasé al respeto, de la anécdota al interés en “ése tipo cabizbajo colgado de una trompeta” y de ahí a la aventura de conocer su obra. Y ahí llegó el problema fundamental: la cantidad ingente, desmesurada, de discos que editó (más de 50, muchos más), la desequilibrada variedad de estilos, el malsano gusto por cambiar de acompañantes; el veleta Miles iba más rápido que los demás, intuía un cambio de rumbo y daba el timonazo antes de tiempo, descolocando al resto, salvo honrosas excepciones… Hincarle el diente a la obra de Miles es como hacerlo a la de Zappa: puede gustarte o puedes huir despavorido para no entrar más. Por lo tanto paciencia, y cierto rigor “cronológico” y de dosificación, sin los cuales podemos caer desmembrados y con signos alarmantes de ansiedad delante de los altavoces de nuestro equipo.

    Quizá ésta etapa sea la más aconsejable para empezar, por la mesura tímidamente desbocada de su música… o no: puede que lo sea la anterior, con sus inicios más clásicos (The birth of the cool…), o la inmediatamente posterior, más asentada (el archirenombrado Kind of blue o el infravalorado Milestones); habrá quien prefiera los resultados asombrosamente líricos de su asociación con Gil Evans (Miles Ahead, uno de mis preferidos, Porgy and Bess o Sketches from Spain) o la brillante etapa de su 2º quinteto (véase Live at Plugged Nickel); los más osados irán más allá: el gran cambio de 1968-69, estamos hablando de las maravillas Filles the Klimanjaro y, sobre todo, In a silent way, y más allá, mucho más allá, con el Bitches brew y el seísmo que provocó, pero esto se merece, por sí solo, la 3ª entrega de “Dark Magus”, y quién sabe si una 4ª…

    Opinen.

    PD: 50 años después, estas grabaciones ven la luz en formato box set de 4 CDs. Los discos originales son de muy buena calidad y poco se ha mejorado, pero la presentación es tan tentadora…

    22
    Abr
    Escrito por Destevaster » 8 Comentarios »

    Booker Little | Out Front (1961)

    Booker LittleO lo que es lo mismo, “Booker Little and his Quintet featuring Max Roach”, detalle necesario y justo, reconocimiento puntual y sentido a uno de los mejores baterías del jazz; además, también figura en el grupito el gran Ron Carter, que luego se incorporaría al más famoso pero no por eso mejor “segundo quinteto Miles”; en los cortes donde no aparece Ron, lo hace Art Davis. Al piano, un discreto pero efectivo Don Friedman. Y los vientos, de otro planeta, Julian Priester al trombón equilibra los derroches virtuosos de las dos bestias principales: Booker Little (trompeta) y Eric Dolphy (saxos alto y bajo, y flauta), dos vendavales de juventud exaltada (23 Booker, 33 Eric) que sin embargo se intuyen veteranos quizás porque la muerte los esperaba a la vuelta de la esquina: a Booker ése mismo año por un “ataque de uremia” y a Dolphy tres años más tarde por una cetoacidosis diabética, dos complicaciones médicas hoy probablemente solucionables, entonces fatales, definitivas.

    “Éste es el mejorrr disco de trrrompeta, y uno de los 3 mejorrres de jazz, jamás gggabado.” Ésas fueron las palabras textuales, en la feria del disco, que me soltó un alemán, chapurreando el castellano, desde sus dos metros de altura y tras 3 cajas de frutas repletas de vinilos de jazz, envuelto en una nauseabunda tufa por la evidente falta de higiene y los no tan evidentes efectos etílicos de la noche anterior. “Yo es que soy trrrompetista, sabe?” Me llevé el vinilo, no sin regatearle algunos eurillos y así fue como adquirí ésta maravilla. Razón tenía el gachón, además de advertirme la recomendación de no escucharlo a menudo: “muy denso, lleno de matises, puede saturrarr”, concluía introduciendo los frutos (mermados) de la transacción en una caja de latón oxidada.

    Eric DolphyBueno, ¿y el disco? Pues no me veo capaz de añadir nada más, completo y denso, sí, espectacular, con una mezcla de hard-bop y cool a ratos, con notas (Dolphy is here) del vanguardismo que vendría después y algunas partes realmente tremendas, por lo oscuro (el medio tiempo de “Moods in free time” es sobrecogedor, “Man of words” podría ser una marcha fúnebre…), el dejarse llevar en inacabables terminaciones (algo así como los Allman en los conciertos del Fillmore…), enganchando un solo detrás de otro: Booker-Julian-Eric-sección rítmica y vuelta a empezar para concluir el tema (sirva de ejemplo “Quiet please”).

    Una joya para disfrutar… eternamente? Juzguen.

    20
    Feb
    Escrito por J. » Comentar »

    Vídeos Musicales

    JazzTube-Great Performances In Jazz: Listado alfabético de vídeos de Jazz. En la misma página hay enlaces a páginas similares pero de Blues, Country, etc. Y para completar, otra página más con la misma temática, vídeos musicales.

    7
    Feb
    Escrito por Destevaster » 23 Comentarios »

    Dark Magus part II | Live at Plugged Nickel (1965)

    plugged-nickel.jpg

    Y que conste que no pensaba “sacar a la palestra” a Miles Davis como protagonista. No es que no me guste (él me metió en el jazz) o no lo tenga en consideración (reverencias), es que los fenómenos de masas me repelen de forma natural, así sin más. Prácticamente cualquiera te lo cita al hablar de jazz (sin saber), incluso los más sagaces conocen alguno de sus LP por las portadas o los nombres (“ése hizo el kain of blu, no?”): todo el mundo sabe (ha oído, supone) que era muy bueno. Y sí, lo era. No voy a ser yo quien diga lo contrario, mis más de 30 CD suyos podrían abrirme la yugular… así que me propongo hacer un recorrido por su obra en varias entregas, como vayan viniendo, improvisando, apareciendo en primer lugar la época del segundo quinteto (enero’65-junio’68), con Wayne Shorter (saxo), Herbie Hancock (piano), Ron Carter (bajo) y Tony Williams (batería), éste con sólo 19 añitos- apodado “the kid” (véase foto).

    tony-williams.jpg

    Uno de los mejores quintetos de la historia, que le dieron una vuelta de tuerca al jazz en apenas tres años, 6 LP de estudio y varios discos en directo (incontinencia creativa?). No entraré en detalle del trabajo de estudio, sólo nombraré las criaturas: E.S.P., Miles Smiles, Sorcerer, Nefertiti, Miles in the sky y Filles the Klimanjaro (3 de los 5 temas; el resto en la 3ª parte de Dark Magus…), abrumadora secuencia de obras maestras.

    Pero me quedo con el material en directo, obviamente, y con éste datado en diciembre de 1965,en Chicago, en sólo dos noches (22 y 23), recogido cuidadosa y exhaustiva (exagerada?)mente en una caja de 8 CD, a lo bestia, como debe ser. De similar factura también resaltaría el concierto de 1964, editado en los LP My funny Valentine y Four & More; aunque el quinteto varía ligeramente (George Coleman en lugar de Wayne Shorter), la dinámica y la calidad están casi a la altura de éste, y eso que considero a Shorter uno de los mejores del saxo…

    mileswayne2.jpg

    En las noches del “Plugged Nickel” todo parecía propicio para el jazz, el grupo está entonado en todo momento, el público apenas interrumpe (algún ruido de copas sí hay, para qué nos vamos a engañar, je je), y los temas, da igual cuál, se suceden, a media de 12-14 minutos, en una continua corriente de solos espectaculares, intimistas, inspirados y perfectamente engranados. No eran 5 solistas en un grupo, sino un grupo de solistas (fundamental). Uno puede dedicar una escucha exclusivamente a la sección rítmica (anonadado), otra a los duetos trompeta-saxo (un solo detrás de otro) y siempre se descubre algo nuevo, notas que no existían…

    Y como haría un presentador, yo me retiro dejando paso a los artistas; tan sólo dos consejos: pulsar el “play” y dejarse llevar, el viaje es impredecible, irrepetible e irresistible. Incompatibilidad: falta de tiempo. Recomendaciones (obvias) de posología: no oír de un tirón (433 minutillos); espaciar las tomas, a ser posible tras las comidas, y tumbad@.

    PD: quien quiera ahondar en este quinteto, muy recomendable otra cajita, The Complete Columbia Studio Sessions 1965-68 (6 CD); su nombre lo dice todo, sin comentarios.

    PD 2: como se suele decir, «beg, borrow or steal» (… o “bájese”, añado).

    24
    Dic
    Escrito por Destevaster » 4 Comentarios »

    Dave Holland Quintet | Extended Play-Live at Birdland (2002)

    dave-holland.jpg

    Siempre me ha cautivado y suscitado mucho la atención la figura del bajista, tanto en el rock como en el jazz, aunque es en éste último donde más lo valoro. Ya apareció por aquí la figura irreverente de Mr. Mingus, uno de los más grandes (literalmente). Aquí tenemos a otro gigante (literalmente bis) del bajo y del jazz, no sólo intérprete sino también genial compositor y líder de múltiples formaciones legendarias.

    Curiosamente su salto a la fama fue en una banda plagada de consagrados: aquella irrepetible que cambió los esquemas en ésto del jazz, la de Miles Davis en el bienio glorioso 1968-69… aunque realmente fue en el semestre sept’68-feb’69 donde se fraguó el milagro (y vio la luz parcialmente en los discos “Filles de Kilimanjaro” y “In a silent way”…), constatándose la calidad de todos esos músicos (de hecho, los considero dos discos “indispensables”).

    La siguiente etapa de Holland fue su época más fructífera y reconocida, aunque yo no la comparto, conquistado por la vanguardia setentera: discos como “Conference of the birds” están considerados como de los mejores de la historia del jazz… que me lo expliquen.

    Y paulatinamente llegamos al siglo XXI encontrando a un Dave Holland frisando los 60, pero lleno de ideas y rodeado nuevamente de una buena banda. Y decide grabar uno de sus repertorios y editarlo en disco. Y se decide por el aclamado “Birdland” (escenario de conciertos legendarios como aquél de Art Blakey en el ‘54 o el de John Coltrane en el ‘63). Y lo que allí derrocharon lo podemos disfrutar en formato doble-CD, más de dos horas y cuarto de inspirada música…

    davidholland.jpg

    Sencillamente espectacular: un equilibrio perfecto entre la composición y la improvisación, tocando/disfrutando una jam detrás de otra, con una media por tema superior a los 15 minutos (inútil destacar uno, aunque sobresalen Jugglers parade, Prime directive y Bedouin trail), con momentos para cada uno del grupo, siempre controlados/guiados/apadrinados por la gigantesca figura de Dave Holland: Robin Eubanks al trombón, Chris Potter (saxos), Billy Kilson (batería) y Steve Nelson (vibráfono, marimba) nos dejan un concierto para la historia. Posiblemente lleve más de una, dos o tres escuchas para su asimilación/valoración, quizás no sea conveniente escucharlo “de seguido”, pero en cuanto te coge no te suelta.

    PD: el disco que han sacado en 2006, “Critical Mass“, también muy recomendado aunque algo más flojo (inexcusablemente, obviamente…), lo hemos podido disfrutar en el Festival de Jazz de Granada… y de qué manera.

    6
    Oct
    Escrito por Destevaster » 1 Comentario »

    Don Ellis | At Fillmore (1970)

    don-ellis-fillmore.jpgBueno, aquí el Talibán comentó un directo del legendario Fillmore, y me permito sacar a la palestra uno quizás más pasado de rosca que el de los Allman, a cargo de otra “big band”, a manos del locuelo Don Ellis. Sí, de acuerdo, no es un disco de jazz y punto (en otras palabras, no apto para puristas…); es un disco de jazz y mucho más. Es de ésas rarezas para las que hay que tener un estado especial: darle al play, sentarte enfrente de los dos altavoces (bueno, hoy hay gente que incluso tiene sistemas 5.1…ellos sabrán) y estar dispuesto a lo que venga. En serio, no defrauda; es más, engancha y pide escuchas repetidas, siempre hay detalles que se escapan.

    Estilo claramente indeterminado, para empezar: hay de todo; quizás podría emparentarse con, no sé, el Roxy & elsewhere y los directos de ésa época “Zappa & Mothers”, pero más cercano al jazz, en ocasiones más alocado (yo creo que el amigo Frank Zappa se había empapado de éste LP durante ésos años de “su transición”: Waka/Jawaka-Grand Wazoo…) e imprivisado.

    Sobre la “banda”, qué decir: una orquesta cercana (yo creo que sobrepasaba) a los 20 instrumentos (allá quedó el gran Duke…), con la trompeta de Ellis como hilo conductor, dos saxos tenores, dos saxos altos, trombón, guitarra (zí), batería + dos percusionistas…y aunque parezca mentira, a veces se ponen de acuerdo en sonar bien, y entonces llegan a donde pocos han llegado, clímax de difícil superación en tamas como Final analysis (tiene huevos el tema, con su nombre y contenido, para abrir el disco) o Rock oddissey…Incluso se permite imitar/parodiar, todo está permitido, a los por entonces enlutados y endiosados Beatles, con una versión del Hey Jude bastante “desconcertante”. Y el segundo disco (no lo he dicho? pues sí, es doble), tras ése inicio se deja llevar hasta terminar con los 11 minutos pasados del temazo Pussy wiggle stomp, una auténtica sinfonía de descontrol ordenado.

    En fin, algo distinto a lo trillado, algo nuevo que descubrir, un disco de fuerza inapelable, un tributo a la improvisación y un monumento a los directos. Lo dije y lo repito, absténganse puristas: ésto no es un jodido buen disco de jazz y nada más, es un muy buen jodido disco de jazz…con algo de rock, más de fusión, y mucho “soul” (y el que quiera entender que entienda)

    Hasta la próxima, espero que con un pianista como protagonista; veremos…

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