Archivos en la Categoría ‘Disco Recomendado’

8
Jun

Captain Beyond | Captain Beyond (1972)

captain-beyond.jpgHagamos un punto de inflexión. Momentos de indecisión. Instantes dubitativos. Hemos llegado a un cruce de caminos. Hay que elegir. Sé que nos podemos equivocar; de hecho, ésta certeza es lo que me anima a decidirme, cojo el camino de la izquierda, a ver adónde lleva, qué nos depara… musicalmente es la senda de los discos “olvidados”, los derroteros de grandes discos que, por un motivo u otro, no tienen la “dudosa” recompensa del reconocimiento masivo, adolecen del calificativo de “clásicos que hay que escuchar” y han quedado como auténticas sorpresas por descubrir, cubriéndose de una especie de polvo de camuflaje que los hace pasar desapercibidos… hasta que uno da con ellos.

Hasta hace relativamente poco tiempo el acceso a este tipo de trabajos era realmente difícil, quitando honrosas excepciones de ciertas “tiendas dedicadas” en las que un apiadado ***** te lo podía pedir de encargo, aunque algunas veces te encontrabas con algo desconocido en tus manos y con una sonrisa de complicidad te decían “llévatelo, te va a gustar”, y de ahí a tu colección de incunables.

Pues este disco ha seguido una trayectoria similar, aunque con el agravante de un rechazo “tras haber oído los dos primeros temas” unos cuantos años antes. Lo había desterrado de la lista de “deseados”, de “perseguidos”, incluso de la de “interesantes”: no gracias. Pero esta vez me insistieron un punto más allá de mi terquedad, acepté, me llevé el trocito de plástico con portada cursi, animado porque al menos lo editaba Capricorn, de reminiscencias placenteras, y el resto es historia.

Indagando en el grupo descubrimos que está formado por “ex” de bandas como Deep Purple (el cantante de los primeros Purple, Rod Evans, antes del torbellino Gillan y del locuelo Coverdale, claro está), Iron Butterfly (el guitarrista Larry “Rhino” Reinhart y el bajista Lee Dorman) e incluso del grupo de Johnny Winter (el batería Bobby Caldwell). Con estos discretos ingredientes nos encontramos un disco curioso, furioso pero lleno de matices: las raíces “hard” no se pueden evitar, riffs aplastantes martillean desde el inicio, eso sí, pero hay algo más: las raíces del “blues” se mascan, la sección rítmica se sale de esos cánones y parece más bien salida de un grupo de “jazz”, entre los temas estándar nos meten interludios instrumentales que, junto con el hecho de que todas las pistas no tienen solución de continuidad, le dan un toquecillo “progresivo” encantador. En un suspiro se acaba el disco, sólo 35 minutos, y sin embargo se apodera de ti la sensación de que has escuchado mucha música, “demasiada” música en poco tiempo, y la sensación irrefrenable de volver a darle al play se apodera de tus manos: ya has caído, disfruta…

Un año después lo intentaron de nuevo, con un disco de aires más acústicos, en ocasiones latinos “a lo Carlos Santana” aunque sin llegar a esas cotas. Sufficiently Breathless (1973) es un gran disco, con muy buenos momentos, aunque un resultado global inferior, prefiero recordar a este grupo por su disco de debut, y punto.

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  • 22
    Abr
    Escrito por Destevaster » 8 Comentarios »

    Booker Little | Out Front (1961)

    Booker LittleO lo que es lo mismo, “Booker Little and his Quintet featuring Max Roach”, detalle necesario y justo, reconocimiento puntual y sentido a uno de los mejores baterías del jazz; además, también figura en el grupito el gran Ron Carter, que luego se incorporaría al más famoso pero no por eso mejor “segundo quinteto Miles”; en los cortes donde no aparece Ron, lo hace Art Davis. Al piano, un discreto pero efectivo Don Friedman. Y los vientos, de otro planeta, Julian Priester al trombón equilibra los derroches virtuosos de las dos bestias principales: Booker Little (trompeta) y Eric Dolphy (saxos alto y bajo, y flauta), dos vendavales de juventud exaltada (23 Booker, 33 Eric) que sin embargo se intuyen veteranos quizás porque la muerte los esperaba a la vuelta de la esquina: a Booker ése mismo año por un “ataque de uremia” y a Dolphy tres años más tarde por una cetoacidosis diabética, dos complicaciones médicas hoy probablemente solucionables, entonces fatales, definitivas.

    “Éste es el mejorrr disco de trrrompeta, y uno de los 3 mejorrres de jazz, jamás gggabado.” Ésas fueron las palabras textuales, en la feria del disco, que me soltó un alemán, chapurreando el castellano, desde sus dos metros de altura y tras 3 cajas de frutas repletas de vinilos de jazz, envuelto en una nauseabunda tufa por la evidente falta de higiene y los no tan evidentes efectos etílicos de la noche anterior. “Yo es que soy trrrompetista, sabe?” Me llevé el vinilo, no sin regatearle algunos eurillos y así fue como adquirí ésta maravilla. Razón tenía el gachón, además de advertirme la recomendación de no escucharlo a menudo: “muy denso, lleno de matises, puede saturrarr”, concluía introduciendo los frutos (mermados) de la transacción en una caja de latón oxidada.

    Eric DolphyBueno, ¿y el disco? Pues no me veo capaz de añadir nada más, completo y denso, sí, espectacular, con una mezcla de hard-bop y cool a ratos, con notas (Dolphy is here) del vanguardismo que vendría después y algunas partes realmente tremendas, por lo oscuro (el medio tiempo de “Moods in free time” es sobrecogedor, “Man of words” podría ser una marcha fúnebre…), el dejarse llevar en inacabables terminaciones (algo así como los Allman en los conciertos del Fillmore…), enganchando un solo detrás de otro: Booker-Julian-Eric-sección rítmica y vuelta a empezar para concluir el tema (sirva de ejemplo “Quiet please”).

    Una joya para disfrutar… eternamente? Juzguen.

    3
    Abr
    Escrito por Taliban del Rock » 36 Comentarios »

    Rory Gallagher | Irish Tour (1974)

    irishtour.jpg¿Esto huele a cerveza? ¿A mucha cerveza? ¿A whisky? ¿A mucho whisky? Sí, a todo eso (y más), pero sobre todo a música, mucha música. Como tantos otros conciertos “setenteros”, y ya llevamos unos cuantos comentados, oídos, disfrutados, éste tiene su pedacito especial, tiene su marca exclusiva, su impronta imperecedera; que cada cual la identifique en sus escuchas, en sus recuerdos, en sus vidas. Para mi llegó en forma de paquete dedicado directamente de tierras irlandesas, las que “soportaron” los conciertos que resume el disco.

    Y el disco comienza con un escueto “Ladies and gentlemen… Rory Gallagher“, seguido de un “mmmyeah” y de los primeros acordes de Cradle Rock, para entrar directamente en calor, por si no lo estabas ya al ojear la portada (alguna duda?), para continuar con un medio tiempo que se deja llevar en sus solos, I Wonder Who (Muddy Waters) y rorypromogp_magazine_1974b.jpgla conocida, casi comercial, Tatto’d Lady, ojo con el solo de los dos últimos minutos… la segunda parte del disco no puede empezar de una manera más propia, Too Much Alcohol, quien quiera entender que entienda… después de escuchar el tema; cambio a la acústica y ooohhh, As The Crow Flies (Tony Joe White), el respiro necesario para encarar los 9 minutos largos de A Million Miles Away y perderse en el tiempo y en el espacio… sabiendo que lo mejor probablemente está por llegar, “la tercera pica” se la reparten, a partes casi iguales, Walk on Hot Coals y Who’s That Coming?, pocos calificativos encuentro a mano para describir la primera de ellas, la otra para lucimiento del teclista Lou Martin, 21 minutos largos a los que sacarle partido en cada escucha, y terminar volviendo al blues añejo y cansino con Back on My Stompin’ Ground (After Hours), broche para el finiquito.

    A destacar la sección rítmica, Gerry McAvoy (bajo) y Rod De’Ath (batería), por nombrarlos.

    Unos dos años antes tenemos el Live in Europe, en formato trío, la pareja perfecta, también recomendado. Y si nos remontamos más ya nos metemos con el grupo Taste, y sus nada desmerecidos directos, Live Taste y Live at the Isle of Wight

    Poco más que decir, volvemos a la nostalgia, qué le vamos a hacer, somos débiles; aquí encontramos, sin ir más lejos, influencias de Leadbelly, Albert King, Freddie King, etc. Y la gloria se la llevaron otros que ya conocemos: no estoy comparando ni lo intento, sólo hago tributo a ésta figura “olvidada” del rock setentero. Un saludo “hígado-pasa”.

    A J.

    Imagen original

    16
    Mar
    Escrito por Taliban del Rock » 28 Comentarios »

    John Mayall | The Turning Point (1969)

    jmayall.jpg

    Permítanme un discurso disgregado, déjenme disertar libremente; de forma parcialmente espontánea (apareció en el aleatorio de mi iPod; luego alguien me incitó a comentarlo) surgen en mi memoria los temas de éste disco, la época de su descubrimiento, las tardes de aquel agosto, dándole vueltas a aquella cinta de cromo, que luego fue vinilo, luego CD y ahora formatos comprimidos inasibles (nos perdemos…)

    the-turning-point.jpg¿Hay que poner en antecedentes? Bueno, sólo con mencionar el nombre de “los Bluesbreakers” a más de uno se le ponen los pelos como escarpias, y es que lo que desarrolló y aglutinó Mayall en los años 1966-68 en el mundillo “blues hecho por blancos”, él la insignia británica, fue el pistoletazo de salida de una corriente duradera, fértil (a veces demasiado) y brillante. Sin ir más lejos “salieron” de su apadrinamiento personajes (prácticamente imberbes…) como Eric Clapton (primer LP de los Bluesbreakers: “John Mayall & BB featuring Eric Clapton“, hay que tenerlo), Peter Green (2º LP, “A hard road“), Mick Taylor (“Crusade”, “Bare wires“, “Blues from Laurel Canyon“) o John McVie… y ya sabemos lo que salió de aquellas manos posteriormente.

    carlwayne-stevewinwood-johnmayall-ericburdon-jimihendrix.jpgPues bien, tras la “salida” de Mick Taylor en la primavera del 1969 (nada menos que a los Rolling Stones para aportar lo suyo en uno de sus mejores discos, Let it bleed, luego se quedaría…), a Mayall no se le ocurre otra cosa que “reconstruir” su grupo y su música hacia una orientación acústica-bluesera-jazzística (en sus propias palabras…«having decided to dispense with heavy lead guitar and drums…» cachondo el tío), apuesta arriesgada teniendo en cuenta la que se estaba armando a ambos lados del charco con el hard-blues-rock (véase foto de “colegas”). Pues va el tipo, se coge al saxofonista y flautista Johnny Almond, al guitarrista Jon Mark y al bajista Steve Thompson y en el mismísimo teatro “Fillmore East”, se saca esta maravilla atemporal, inolvidable repertorio de todos y cada uno de los músicos; no sobra un jodido minuto, ni un soplido, ni un chasquido (lo de la “mouth percussion” tiene su aquel), el público enmudece y la música fluye como un éter, sólo al final de cada tema, tras unos segundos de “vuelta a la realidad”, la peña aplaude, joder si aplaude, saben que ésa fecha (12.07.69) no la olvidarán.

    Sólo siete temas, los nombraré y quedarán en suspenso hasta que alguien los cace al vuelo, anonadado: The laws must change, Saw Mill gulch road, I’m gonna fight for yo u JB (por ti Chamán), So hard to share, California, Thoughts about Roxanne y Room to move. El último tema, muy conocido por el solo “de boca” y su “riff acústico”, pero yo me quedo con la triada que le precede, So hard to share, California (ooooooooooooh) y Thoughts… sin palabras.

    En 2001 reeditaron el Turning Point, remasterizado, con 3 bonus del mismo concierto, para “completistas” (lo recomiendo, je je).

    usa-union.jpgPD: Otro álbum en esta onda es el “USA Union” (1970), que cuenta con el bajo impresionante de Larry Taylor, la guitarra de Harvey Mandel y el violín de Don Harris; otra maravilla con un acompañamiento nuevo (un inglés con tres americanos, de ahí el nombre), así era Mayall.

    PD 2: también recomendadísimo, de factura “similar”, otro directo de Mayall, aunque con “supergrupo”, es el “Jazz Blues Fusion” (1972), contando con la trompeta de Blue Mitchell, la guitarra de Freddy Robinson y el rocoso Larry Taylor, entre otros.

    A B.

    7
    Ene
    Escrito por Taliban del Rock » 14 Comentarios »

    Stevie Ray Vaughan & Double Trouble | Live at Montreux 1982 & 1985

    srv-portada.jpg

    Estimulado (cómo no) por la entrada del año, avivado por el espíritu redomado del rock, espoleado por ciertos momentos increíbles e inesperados de la pasada nochevieja, me viene a la memoria (y a mis oídos y ojos y manos) la música del amigo Stevie. Y para celebrarlo y dar por inaugurada la sección en éste ‘07, aprovecho la ocasión, ahora que los ánimos por estos lares se enervan, para presentar éstos directos que bien hubieran podido ser otros de éste “trágico” guitarrista de blues natural de Austin (tejano, cómo no): “In the beginning”, “Live at Carnegie Hall”, “Live Alive”; así como sus discos de estudio, todos grandes y absolutamente geniales: “Texas Flood” (grabado en una semana, ole ole ole), “Couldn’t stand the weather” (difícil olvidar ese principio de disco, Scuttle Buttin’…), “Soul to soul”, “In step” o incluso ése pedazo de disco póstumo (conjunto de temas no incluidos en los anteriores, realmente no lo entiendo), “The sky is crying”, donde yace una de las mejores versiones que se han hecho de Little Wing…

    srv2.jpg

    Pero puestos al tema, estos dos directos sólo tienen en común el lugar de grabación, aparte de su re-edición en “doble formato-doble”: 2 CD y 2 DVD, para deleite de seguidores y oportunidad para interesados. En el primero (1982) vemos a un joven SRV (bueno, eso es un decir; tenía la edad a la que murió Hendrix…), antes de sacar su Texas Flood, en su formación clásica de trío (Tommy Shannon al bajo y Chris Layton a las baquetas), con un repertorio que empieza nada más y nada menos que con el “Hide away” de F. King, ensamblado sin respiro con la alocada “Rude Mood”, apenas 7 minutos para demostrar lo que puede hacer con las seis cuerdas, para dar paso a material de lo que saldría en su disco, “Pride and Joy”, “Texas Flood” (10 minutitos), “Love struck baby” y “Dirty Pool”, absolutamente deslumbrante. A destacar el sonido del DVD, como si estuvieras allí…

    srv-dibujo1.jpg

    El segundo repertorio (1985) nos muestra a un SRV “algo pasado” y hortera (véase el DVD), a modo cuarteto (se añade Reese Wynans a los teclados), aparte de la intervención estelar y breve de Johnny Copeland, un grande. En éste concierto hay de todo; otro inicio que tira “patrás” con Scuttle Buttin’ y Say what!, una revisión del “Pride and Joy” (perdonen, prefiero la primera) y una gran “Cold shot”, aunque los momentos culminantes son la arrastrada, lenta y sinuosa “Tin Pan Alley- aka Roughest Place in Town” y la versión de “Voodoo Child (Slight Return)”. Y es que el amigo SRV hacía grandes versiones del gran Hendrix, no sé si escucho más las originales o las versiones… (sin perdón).

    Pues sí, como dije al principio y ahora aclaro, éste directo (el primero) sorprendió mi abotargada y semialcoholizada cabeza en la pasada nochevieja, en cierto (gran) garito de cierto (gran y frío, aunque esa noche sorprendentemente no) pueblo granaíno. La compañía era la mejor posible (una persona, no más, ella) y esa conjunción creó un gran ambiente, uno de ésos momentos inolvidables, para siempre.

    A B.

    24
    Dic
    Escrito por Destevaster » 4 Comentarios »

    Dave Holland Quintet | Extended Play-Live at Birdland (2002)

    dave-holland.jpg

    Siempre me ha cautivado y suscitado mucho la atención la figura del bajista, tanto en el rock como en el jazz, aunque es en éste último donde más lo valoro. Ya apareció por aquí la figura irreverente de Mr. Mingus, uno de los más grandes (literalmente). Aquí tenemos a otro gigante (literalmente bis) del bajo y del jazz, no sólo intérprete sino también genial compositor y líder de múltiples formaciones legendarias.

    Curiosamente su salto a la fama fue en una banda plagada de consagrados: aquella irrepetible que cambió los esquemas en ésto del jazz, la de Miles Davis en el bienio glorioso 1968-69… aunque realmente fue en el semestre sept’68-feb’69 donde se fraguó el milagro (y vio la luz parcialmente en los discos “Filles de Kilimanjaro” y “In a silent way”…), constatándose la calidad de todos esos músicos (de hecho, los considero dos discos “indispensables”).

    La siguiente etapa de Holland fue su época más fructífera y reconocida, aunque yo no la comparto, conquistado por la vanguardia setentera: discos como “Conference of the birds” están considerados como de los mejores de la historia del jazz… que me lo expliquen.

    Y paulatinamente llegamos al siglo XXI encontrando a un Dave Holland frisando los 60, pero lleno de ideas y rodeado nuevamente de una buena banda. Y decide grabar uno de sus repertorios y editarlo en disco. Y se decide por el aclamado “Birdland” (escenario de conciertos legendarios como aquél de Art Blakey en el ‘54 o el de John Coltrane en el ‘63). Y lo que allí derrocharon lo podemos disfrutar en formato doble-CD, más de dos horas y cuarto de inspirada música…

    davidholland.jpg

    Sencillamente espectacular: un equilibrio perfecto entre la composición y la improvisación, tocando/disfrutando una jam detrás de otra, con una media por tema superior a los 15 minutos (inútil destacar uno, aunque sobresalen Jugglers parade, Prime directive y Bedouin trail), con momentos para cada uno del grupo, siempre controlados/guiados/apadrinados por la gigantesca figura de Dave Holland: Robin Eubanks al trombón, Chris Potter (saxos), Billy Kilson (batería) y Steve Nelson (vibráfono, marimba) nos dejan un concierto para la historia. Posiblemente lleve más de una, dos o tres escuchas para su asimilación/valoración, quizás no sea conveniente escucharlo “de seguido”, pero en cuanto te coge no te suelta.

    PD: el disco que han sacado en 2006, “Critical Mass“, también muy recomendado aunque algo más flojo (inexcusablemente, obviamente…), lo hemos podido disfrutar en el Festival de Jazz de Granada… y de qué manera.

    11
    Dic
    Escrito por Taliban del Rock » 9 Comentarios »

    Johnny Cash | At Folsom Prison (1968)

    johnny-cash.jpg

    Una de mis postreras debilidades… acrecentadas inevitablemente éste verano con la visualización de la película “En la cuerda floja”; sencillamente fue un estímulo importante, casi definitivo, que hizo que deambulara por las calles arrasadas por el sol tarareando alguna de éstas canciones inolvidables.

    Parafraseando cierta canción, “la escena era concreta…”, situémonos en el momento: un Johnny Cash a la vuelta de casi todo, prácticamente agotado, sin rumbo, adicto al cóctel estimulantes/tranquilizantes; decide repentinamente (realmente sería la cantidad de correspondencia que le llegaba de allí? sería una fijación? un anhelo?) dar un concierto en la prisión de Folsom y grabarlo y sacarlo como disco, con el correspondiente recelo de la casa Columbia, teniendo en cuenta las corrientes musicales de la época, a saber: ése año vieron la luz discos como “el blanco” de los Beatles, Electric Ladyland de Hendrix (ufff), Beggar’s banquet de los Stones, el Village Green de los Kinks (jeje) así como joyas escondidas de la talla de “The family that play together” de Spirit (uno de los mejores discos de la historia…) o el Mr. Fantasy de Traffic; también salieron grandes discos en directo, como el Super Session (Bloomfield-Kooper-Stills) o el Live at the Apollo de Mr. Brown (aaaaaamen). Y en ése preciso momento llega el amigo Cash para menear la música country por el forro, pasada por la trituradora, y rodeado de presos.

    johnny-cash1.jpg

    El repertorio de canciones, en fin, abrumador, aunque creo que es lo de menos, gracias a la interacción que logra con ése público tan particular. Pero desde la inicial Folsom Prison Blues, pasando por la estremecedora Dark as the Dungeon y la irresistible I Still Miss Someone (un minuto y medio en el que se dice casi todo…) para arrasar con la alocada Cocaine Blues la genial 25 minutes to go. Y así uno tras otro, los temas se suceden entre comentarios de Cash con los presidiarios: sobre la vida, el amor y la ley, sobre el sentido de hacer las cosas de una determinada manera, dejando a otros la decisión de juzgar lo que está bien o mal.

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    Precisamente es éste concierto el punto de partida de la película-revisión de la vida y obra de Johnny Cash, En la cuerda floja, muy acertada en sus retratos (un Joaquin Phoenix realmente deslumbrante…)

    Poco después de éste directo, vendría su continuación, quizás para desmontar aquéllo de “segundas partes nunca fueron buenas…” (pues sí), en la histórica prisión de “San Quintín”, un concierto posiblemente más redondo y pulido, pero menos crudo y desesperado…en fin, que opinen los oyentes.

    No soy un seguidor del country, de hecho puedo decir que nunca me ha gustado, salvo Gram Parsons, pero éstos directos tienen su sitio en mi iPod, y suenan a menudo…

    6
    Oct
    Escrito por Destevaster » 1 Comentario »

    Don Ellis | At Fillmore (1970)

    don-ellis-fillmore.jpgBueno, aquí el Talibán comentó un directo del legendario Fillmore, y me permito sacar a la palestra uno quizás más pasado de rosca que el de los Allman, a cargo de otra “big band”, a manos del locuelo Don Ellis. Sí, de acuerdo, no es un disco de jazz y punto (en otras palabras, no apto para puristas…); es un disco de jazz y mucho más. Es de ésas rarezas para las que hay que tener un estado especial: darle al play, sentarte enfrente de los dos altavoces (bueno, hoy hay gente que incluso tiene sistemas 5.1…ellos sabrán) y estar dispuesto a lo que venga. En serio, no defrauda; es más, engancha y pide escuchas repetidas, siempre hay detalles que se escapan.

    Estilo claramente indeterminado, para empezar: hay de todo; quizás podría emparentarse con, no sé, el Roxy & elsewhere y los directos de ésa época “Zappa & Mothers”, pero más cercano al jazz, en ocasiones más alocado (yo creo que el amigo Frank Zappa se había empapado de éste LP durante ésos años de “su transición”: Waka/Jawaka-Grand Wazoo…) e imprivisado.

    Sobre la “banda”, qué decir: una orquesta cercana (yo creo que sobrepasaba) a los 20 instrumentos (allá quedó el gran Duke…), con la trompeta de Ellis como hilo conductor, dos saxos tenores, dos saxos altos, trombón, guitarra (zí), batería + dos percusionistas…y aunque parezca mentira, a veces se ponen de acuerdo en sonar bien, y entonces llegan a donde pocos han llegado, clímax de difícil superación en tamas como Final analysis (tiene huevos el tema, con su nombre y contenido, para abrir el disco) o Rock oddissey…Incluso se permite imitar/parodiar, todo está permitido, a los por entonces enlutados y endiosados Beatles, con una versión del Hey Jude bastante “desconcertante”. Y el segundo disco (no lo he dicho? pues sí, es doble), tras ése inicio se deja llevar hasta terminar con los 11 minutos pasados del temazo Pussy wiggle stomp, una auténtica sinfonía de descontrol ordenado.

    En fin, algo distinto a lo trillado, algo nuevo que descubrir, un disco de fuerza inapelable, un tributo a la improvisación y un monumento a los directos. Lo dije y lo repito, absténganse puristas: ésto no es un jodido buen disco de jazz y nada más, es un muy buen jodido disco de jazz…con algo de rock, más de fusión, y mucho “soul” (y el que quiera entender que entienda)

    Hasta la próxima, espero que con un pianista como protagonista; veremos…

    23
    Ago
    Escrito por Taliban del Rock » 3 Comentarios »

    Little Feat | Waiting for Columbus (1978)

    Waiting for ColumbusIba yo dándole vueltas a éste grupo para dedicarle un post desde hace tiempo. Otro de mis queridos sureños, qué le vamos a hacer. Aunque encasillarlo como sureño “solamente” me parece injusto; hay mucho más… Pero qué grupo. Ardua tarea la de elegir un disco entre dos de los mejores discos de los 70: Sailing Shoes (1972) y Dixie Chiken (1973). La ocasión de estar comentando directos me ha dado pie a matar dos pájaros de un tiro y traer al recuerdo éste, precisamente mi bautizo con los Feat, luego vendría la gloria de descubrir el resto…

    Muchas veces se ha hablado por aquí de ésa particularidad indefinida que hace de algunos grupos algo especial, ése aroma destilado tras muchas horas de rodaje culminando de forma explícita, cómo no, en directo. Pues éste grupo tiene, desde luego, ése toque especial que te hace escucharlo y reescucharlo a lo largo de tu vida, ganando y mejorando, como los buenos licores, para las mejores ocasiones…

    Como en tantos otros “tesoros del directo”, la identificación de temas es lo de menos, siendo el conjunto y el dejarte llevar conforme pasan los minutos lo que realmente engancha, transportándote a ése público donde tu ausencia anónima disfruta de una banda que toca para ti. Evidentemente, si tuviera que quedarme con algo, resaltar una parte, me quedaría con los 20 minutos que incluyen Spanish moon-Dixie chicken-Tripe face boogie, aparte de la versión de Willin’, mi tema favorito de los Feat y casi de mi vida (he dicho casi).

    Del grupo qué decir, todos sembrados en la cúspide de su trayectoria. Claramente en decadencia creativa plasmada en discos de estudio, las tablas del escenario les hacían sacar todo lo que tenían, y aquí está el resultado. Se vislumbraba la partida de Lowell George; además, puede considerarse su última gran actuación, si obviamos su LP en solitario un año después…Paul Barrére ya había cogido las riendas del grupo; posiblemente sus desavenencias privadas y musicales, traspasadas a la música (dos guitarras, dos voces) sea uno de los acicates del grupo, y del directo. El resto, contribuyendo a la proeza, destacando al teclista Bill Payne y al batería Richie Hayward. Y aparte, la sección de vientos, en algunos momentos sublime…

    Alguna vez se ha escrito que éste es el mejor disco en directo grabado. Por algo será.

    PD: ya han editado, cómo no, una edición deluxe recuperando 2 temas “amputados” al pasar los 2 LPs a un Specially-Priced CD, así como otros bonus. No sé vosotros, yo ya lo he pedido…

    24
    Jul
    Escrito por Destevaster » 15 Comentarios »

    Oliver Nelson | The Blues And The Abstract Truth (1961)

    Oliver Nelson Definido por ahí como la segunda parte de la trilogía “Kind of Blue”, ésta pequeña maravilla tiene difícil cabida en clasificación alguna: picotea, utiliza y hace suyos elementos de varias escuelas. Lo difícil era reunir (y ensamblar) a éste elenco de genios, que cada uno diera lo mejor de sí sin provocar un terremoto y el resultado fuese algo, no sólo coherente, sino inolvidable. Y ésta labor “conectiva” estuvo a cargo de Oliver Nelson (saxo alto & tenor), autor de los temas ejecutados; posiblemente el “menos figura” de todos, el menos genio; probablemente ésa fue la clave, y no otra, del milagro. Por partes, más o menos, el resto de protagonistas:

    ¿Y el contenido del disco? Pues Stolen Moments debería escucharse tres veces seguidas y luego continuar con el resto; un tema sencillamente perfecto, si hay que poner un ejemplo de grupo “tocando sabiendo lo que se hace”, es éste. Todos memorables, cuajados como diría aquél. Casi 9 minutos de gloria. Y el resto del disco mantiene un nivel altísimo: Hoe-Down, Cascades, Yearnin‘, Butch and Butch y Teenie’s Blues no hacen sino cimentar la calidad de la obra.

    Todo en poco más de 36 minutos. Todo grabado en un sólo día (23/02). En el estudio de Ruddy van Gelder, NY.

    Una joya.

    PD: ¿alguien sabe cuál puede ser la III parte de ésta trilogía particular? Opinen, opinen.

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