Archivos por Autor
Escrito por Taliban del Rock »
17 Comentarios »
Más de lo mismo. Sí. Pero esta vez en plan de verdad (“rancio” incluso, como me dijo una vez alguien). Para todos los que nos engatusaron los cuervos hace ya más de 10 tacos, y luego nos defraudaron (hay que recordar “By your side” y “Lions”?; aunque hasta incluso esos discos me gustaron), el repunte que supuso “Warpaint” (2008) nos colocó en una agradable incertidumbre: la del “ahora qué”. Pues bien, ahora más y mejor. Se nota que, tras la reunificación de la hermandad Robinson, han chupado carretera y escenarios, y aquí está el resultado, con sorpresa: a la venta ha salido un CD (“Before de frost…” —reminiscencias dylanianas para quien las quiera ver— presentación austera como su puta madre) y en su interior hay una tarjetita con un código para descargarte el otro disco en la página web del grupo, “…Until de freeze”. Grabados en estudio… con público. Una delicia. Para disfrutar dejándote llevar lánguidamente con una cerveza en la mano…
Hace poco (algunos lo recordarán) disfrutamos de una gran celebración en tierras sardas donde a alguien se le ocurrió pinchar “Hard to handle” a toda pastilla (bueno, en realidad muchos no se enteraron), el otro día atronó el aleatorio del iPod con “Sometimes salvation” y ésta misma tarde un amigo me comentó que lo último de los Crowes estaba muy bien; un par de pasadas por los discos no han hecho más que corroborarlo…
…más de lo mismo, sí, pero es cojonudo.
Thanks a lot, Bird.
Felicidades J.
Escrito por Taliban del Rock »
5 Comentarios »
Sin temor a equivocarme, al menos demasiado, podría decir, y bien alto, que todo lo comentado hasta ahora en estos 3 (4?) años de vida brutista bajo la denominación de “disco recomendado” ha sido una mera preparación, un introito dubitativo, un vano intento de mamporrero musical para llegar “aquí” y encontrarnos con éste grupo. Ha sido el inicio de muchas cosas, demasiadas, tanto en el ámbito musical (ahí procuraré no meterme), como en el personal, desde aquél ya lejano día de reyes de 1994 cuando me encontré perplejo -y algo cabreado- con un ejemplar de “In the wake of Poseidon” (1970), regalo de mi tío (cuando los tíos aún regalaban cosas; creo que fue el último año). Curiosamente es uno de los discos menos conocidos del grupo, y no precisamente el mejor, pero fue el inicio; el resto vino sólo, como un canto rodado…
King Crimson es una especie de animal que va mutando con el tiempo. El eje vertebral no es otro que “el ínclito, el de dedos vertiginosos” Robert Fripp, fundador y refundador sucesivo, en cada etapa se rodea de músicos excelentes para construir universos propios:
- 1ª etapa, la más sinfónica (1969-71). El debut decidió el futuro: “In the court of the Crimson King” y su tema “21st century schizoid man”, fueron demasiado para su época; a partir de ahí todo cambió…
- 2ª etapa, el progresivo por antonomasia, y mi favorita (1972-75). La base del grupo fueron, aparte de Fripp, John Wetton al bajo, David Cross al violín y oooooooooooooh Bill Brufford a la batería, tras abandonar YES; sería inamovible hasta los 90… El disco “Larks’ tongues in aspic” puso sobre aviso (73), mientras que RED (74) sería la culminación del onanismo musical crimsoniano, y a esta época corresponden los directos que sembraron los cimientos del progresivo y que recogemos aquí, en la cajita The Great Deceiver, ahora reeditada en dos CDs dobles. También editado un directo con el título de “The night watch”
- 3ª etapa (1981-84). Había que pasar por los jodidos 80, y pasaron con nota. La incorporación de Adrian Belew (otro guitarrista!!!), interesantísima. Éste sigue en la formación actual. “Discipline” (81) es un disco que crece con cada escucha
- 4ª etapa de absoluta evolución hacia el progresivo “metálico-industrial” (1995 hasta hoy). Demasiado duros, demasiado perfectos, demasiado buenos. Incluso han estado de gira con Tool, dejando grabaciones con temas de ambos grupos, con ambos grupos sobre el escenario!!!
Es difícil, muy difícil hablar de King Crimson, intentar transmitir aunque sea una pequeña parte de las sensaciones que se pueden tener al escucharlos. Los virtuosos y estudiosos de la guitarra tendrán donde aprender y frustrarse, los frikis su rincón de automarginación garantizado, y los amantes de la buena música (sin prejuicios) una oportunidad única de disfrutar de un grupo fuera de lo común.
A los que los conozcan y los odien, saludos y suerte en su errático camino.
A los que los desconozcan, envidia sana.
A los que saben de lo que hablamos, poco hay que decir.
Escrito por Taliban del Rock »
8 Comentarios »
Pues esto (aparte de muchas cosas que no se pueden ni deben contar…) es lo que me traigo de la despedida (de soltero) de uno que aparece por aquí como la lluvia, muy de vez en cuando pero siempre acertado en sus opiniones y bienvenido. Y se nos casa. Ahora, a estas alturas. La moda.
Y bien metidos (y bebidos) en la faena, en el atardecer del sábado, en la terraza del hotel (unos apoyados en la barandilla, otros sentados, algunos tumbados), con unas latas en las manos (o eran copas?), y con el pensamiento lúcido pero la palabra espesa, salió a colación el eterno tema musical: lo de antes vs. lo de ahora. Unos (ejem) siempre tirando patrás y la mayoría con inquietudes buscando novedades. Eterno. Y precisamente ahí hubo dos que coincidieron en comentar un grupo (The Raconteurs) y un disco (Consolers of the lonely) que les había sorprendido. Y del 2008!!! Lo curioso es que dadas las circunstancias etílicas del momento me acordara del nombrecito para buscarlo el lunes siguiente. Hombre, de novedad “absoluta” tiene poco, sobre todo tras saber que el que maneja el cotarro del mismo es Jack White (sí, el de los White Stripes). Parece que la megagira que se tiró con los Rolling (peli se Scorsese y disco incluido) le ha inspirado a la hora de “diseñar” su nuevo proyecto: una banda como las de antes. Y solamente con un objetivo (y aquí permitidme un palabro que utilizan mucho en latinoamérica): rockear. Y éso es lo que hacen. Y punto. No le busquéis más. Bueno, la producción es excelente y algunos temas son bastante elaborados. Y hay vientos!!! Pero la sensación que te queda al acabar el disco es la “joder, voy a volverlo a poner”.
A destacar tanto el inicio (los dos primeros temas te patean los huevos) como el final, “Carolina drama“, para la posteridad…
Así que, al final, como casi siempre, la discusión quedó en un punto muerto pactado: sí, hoy en día se hace buena música (muy buena), pero la que nos sigue gustando es la que “huele” a aquélla, a vinilos, a “litros”, a las bandas con las que echamos los dientes, las primeras salidas, los primeros tonteos (con las chicas, las drogas).
Bueno chavales, esto va por vosotros dos. Thanks for the recomendation!!
Y al casamentero suerte…
Escrito por Taliban del Rock »
9 Comentarios »
Ayer, al desempolvar recuerdos latentes, tras unas horas de charla, en el tugurio de color y ruido suavones, con unas cuantas Heineken delante en la barra (tienes razón J, no es una buena cerveza, pero es que la ponen tan fría…) una cosa llevó a la otra, y de pronto sonó “Wiser time”, nos retrotrajimos 9 años, al verano del 99, a aquél viaje, e indefectiblemente a este disco. Recuerdo perfectamente que fue entonces cuando lo escuché por primera vez, del tirón, y hubo que rebobinar la cinta entera para volverlo a escuchar (en la otra jodida cara creo que habitaba el insufrible Kravitz).
Muy posiblemente (cada vez estoy más convencido) aquélla época, los tiempos del cambio, fin de carrera, hicieran y hayan hecho a este disco más grande de lo que realmente es (fue), pero todavía al escuchar alguno de sus temas, porque es otro disco para escuchar de p a pa, siento ese tipo de emoción nostálgica que no tienen (curiosidades de la vida) los dos primeros discos del grupo, a todas luces mejores.
Le he tenido que cambiar la caja al CD al menos dos veces (también es uno de mis CDs más baqueteados), menos mal que ya con el iPod podemos, además de llevarnos nuestra música al infinito, conservar mejor los originales; qué asco de tecnología: antes tenías, estabas obligado, a cuidar tus discos favoritos para que te duraran más, dosificando incluso las escuchas (estoy hablando del vinilo), y al final incluso terminabas comprando otro ejemplar “de reserva”. Y por cierto, la portada no tiene desperdicio, ella sola merecería un post, pero esa es otra historia.
Por cierto, ahora han reaparecido con disco nuevo, algunos hablan (hasta) muy bien de él, pero yo me sigo quedando con temas como “Cursed diamond”, “Nonfiction”, “Ballad in urgency”, la comentada arriba o “Descending”.
A vosotros.
Escrito por Taliban del Rock »
5 Comentarios »Existen momentos en la vida que merecen ser vividos. Cuando todo parece cobrar un sentido hacía tiempo perdido, si es que alguna vez existió alguno. Una raya en el agua. El lastimero rayo de sol que ilumina una vida (prácticamente) perdida. Pudiera parecer sombrío, tiene gracia la cosa: sólo pretendo suavizar la situación, atemperar la tensión, enfriar el infierno que nos rodea…
Uno de estos momentos es el que transcurre en los surcos de este disco. El tiempo se detiene para regalarte un instante de absoluta paz emocional. Pocos discos tienen esa cualidad, cada cual tiene el/los suyos. Éste me llegó de refilón, de mano de uno de mis pocos amigos, como (casi todas) las grandes cosas de la vida, para provocarme una hecatombe de quietud tensa, de calma boba, sobra decir que con un gesto en la cara de absoluta imbecilidad. Es de esos discos que, una vez terminados, tienes que volver a escuchar para cerciorarte que no ha sido una ilusión fruto del cansancio, el hastío o el calor. Ya no vale decir aquello de disco-concepto, esos calificativos (lamentablemente absurdos) de perogrullo, realmente torpes. Esto es un discazo, y punto. Una amalgama en perfecto equilibrio de varios estilos. Partiendo de una base de música americana “básica” (joder, se trata de un ex-Byrds), se da unos garbeos estratosféricos por el gospel, el pop, la psicodelia, el rock clásico, e incluso me atrevería a decir el progresivo. Existen canciones que dejan un poso “especial”, un deje tonto repetitivo y jodidamente encantador; estas dejan un lodo plúmbeo adherido a tus circunvoluciones cerebrales, difícil de rascar, ahí lo llevas para siempre
A ver quién tiene cojones.
PD: surgido al tirar del hilo de un comentario del Chamán…
Escrito por Taliban del Rock »
5 Comentarios »
Llevaba un tiempo, más prolongado del requerido, sin aparecer por aquí, dándole vueltas al tarro sobre lo que hablar. Hasta “big J” me ha llamado la atención. Si bien mi costumbre actual es destrozar mis ya deterioradas neuronas con metal, metalprogresivo y ópera (han leído bien, y yo no debo estarlo) en los pocos ratos disponibles al esparcimiento musical, he decidido regresar (otra vez, maldita sea) a los orígenes, al menos a los míos…
Y así, cierta tarde soporífera de agosto de hace ya varios lustros, me topé en cierta tienda de discos con el “5D” (5ª dimensión) de unos tales Byrds. Claro que había escuchado a los Byrds: su versión del Mr Tambourine man, como seguidor acérrimo de tito Dylan, era más que conocida; pero a parte de eso y del tema Turn Turn Turn, poco más… creía que todo iba a ir por ahí, pero algo me hizo llevarme el CD. Y bum. Como pocas veces un disco me ha pasado como un huracán (like a hurricane que diría Young): anonadado, boquiabierto y aturdido me quedé cuando terminó; no tuve otra respuesta que darle al play y confirmar que la impresión no era errónea, fruto del calor. Con el paso del tiempo, tras escuchas reiteradas (y atentas) estas sensaciones se han acrecentado.
Que quede claro, es un disco básicamente pop, pop americano 100% (alguien podría denominarlo “folk psicodélico”), pero bien pensado, ejecutado con perfección y grabado con maestría: ojo con el tema Eight miles high, esto es del 66????
Y luego vino el “Younger than yesterday”, aún más elaborado, más compacto, parecen auténticos maestros (y no tienen más de 26 años…). Temas como Renaissance fair, Everybody¨s been burned o Thoughts and words son perfectos ejemplos. En este disco, la fuerza creadora de los dos “líderes” (Roger McGuinn y David Crosby) es tan avasalladora que probablemente fuera el germen de desavenencias que hicieran posteriormente insostenible su convivencia en el mismo grupo: y Crosby se largó con sus melodías agridulces (y enólicas) para juntarse con otro jodido melancólico (Graham Nash) y con otro puto genio (Stephen Stills) y grabar otro momentazo: “Crosby, Stills and Nash” (1969); luego se sumaría un tal Neil Young, que sumaría las virtudes y defectos de todos además de su mala leche canadiense, para dar otra vuelta de tuerca que diría Henry James y grabar otro sumum: “Dejà vú” (1970)…
Mientras tanto, los Byrds no se quedaron atrás (o mejor dicho volvieron más atrás aún) e incorporando a otro grande (compositor, músico y melancólico y genio y bebedor) Gram Parsons, y escribieron lo que para algunos (no yo) es la mejor época de los Byrds…
Yo me sigo quedando con su disco de debut (y sus versiones dylanianas) y los dos que he comentado aquí. Joyas del estilo alcanzaron fama eterna y “sobrevalorada” (o no??): el Pet Sounds o el Forever Changes o el American Beauty por ejemplo. Pues bien, como ya dije aquí que mi respuesta a la eterna pregunta “¿The Beatles o The Stones? The Kinks por supuesto”, trasladándonos a tierras americanas, estoy dispuesto a reivindicar a los Byrds como contrapeso a esas bandas abanderadas del “flower power”.
Escrito por Taliban del Rock »
16 Comentarios »
Vamos allá. Me tiro al barro. Sin tapujos. Qué pollas…
Para que quede claro desde el principio: ““Meddle” me gusta más que el “Dark side of the moon” (DSOTM). Y hasta por momentos diría que es mejor. Que lluevan las hostias… Por supuesto que, como obra, el DSOTM es redondo, sin fisuras, con una producción pluscuamperfecta, significó un hito difícilmente alcanzable por un grupo que se movía en el terreno peligroso del “progresivo” en los años en los que ese género alcanzó su cota más alta e inestable: inmediatamente después todas sus virtudes (de excesivas se hicieron pesadas) se convirtieron en defectos. Sí, eso es cierto, pero vayamos por partes:
- - Si tomamos sólo la cara A tenemos un inicio de disco sencillamente espectacular, One of these days, te parte en mil, rock progresivo devastador, un hachazo para meterte en un disco que es la antítesis de la música comercial y pegajosa. Y luego, sin más, nos metemos en un remanso de paz: el resto de la cara es prácticamente acústica. Como lo leen. Pero de una belleza sublime. No se echa de menos al loco Barrett en el devenir de estos temas. Incluso hay polladas como “Seamus” donde canta un perro!!!, pero existe otro ambiente. Es más, para mi, aquí comienza el gran Pink Floyd: un año antes marcó sus credenciales con el gran (aunque irregular) Atom heart mother. Con Meddle alcanza la cima, con el DSOTM se mantiene (aunque reitero que para mi cae un poquito), con “Wish you were here” alcanza momentos impensables y con “Animals” explota con su, para mi, mejor disco sin lugar a dudas… como digo: sin el loco Barrett; los primeros Floyd son otro grupo, otra música; el germen existía, pero explotó en otra dirección: Gilmour-Mason-Waters-Wright…
Y en la cara A del DSOTM qué tenemos: un inicio bastante bueno y una joya como el tema “Time”, absolutamente demoledor. Y punto. The great gig in the sky nunca me ha gustado mucho: el principio es acojonante, pero cuando la Clare Torry se pone a berrear y no para saca un poco de las casillas. Y luego tenemos la basura “On the run”: alguien me lo puede explicar?; aun harto de cerveza no lo veo.
- Y en las caras B; DSOTM tiene Money (Money hasta en la sopa), una muy buena canción, Us and them (baladita por momentos aburrida y por momentos buena) y luego lo “casi mejor del disco”: Any colour you like (huy esa guitarra!!!) y el final Brain damage-Eclipse.
Y Meddle tiene Echoes. 23 minutos donde hay momentos que superan con creces lo mejor del Dark side… y no voy a comentar nada más de este tema: hay que escucharlo, hay que vivirlo. Y un consejo: háganlo a todo volumen
En resumidas cuentas, Meddle es un clásico oculto del rock, el auténtico “Dark Side of Pink Floyd” (el otro brilla y bastante en todas las listas…); pocos lo conocen, pero quien se aventure a escucharlo encontrará una música nunca antes oída: atmosférica (sí, es rock progresivo…), pero apasionada y bella, hecha con esfuerzo e inspiración, más aún que en Dark side of the moon…
Escrito por Taliban del Rock »
14 Comentarios »
Lo dejo claro: soy más del binomio Kid A – Amnesiac, que del Bends – OK computer. O al menos ahora, digamos que en el último año, escucho bastante más esos discos que el pluscuamperfecto OK. Me tocan más. Me llevan más allá. Salvando (eliminando) los temas para los que no encuentro explicación, algo que no ocurre en el OK o en The bends, que son impepinables de la A a la Z. Pero aparte de este matiz, creo que que el Kid A y el Amnesiac , aunque menos, tienen momentos cualitativamente más logrados. Y lo digo yo, el “enemigo acérrimo” de la electrónica y “defensor patológico y demencial” del rock. Pero es así. El OK computer tuvo sus momentos (reiterados y disfrutados como casi ninguno), pero últimamente, con tantos cambios en mi vida, por algunos conocidos, me inclino por el otro sonido.
Luego vino el Hail to the Thief, que ciertamente me pareció inferior: un intento (desesperado?) de volver a los sonidos que probablemente las masas les reclamaban. Poco escuchado y poca opinión.
Y ahora llegamos al In rainbows, un disco más tranquilo, más “pop” pero, ojo, muy bien hecho, magistralmente tocado, sin alardes extravagantes, pero con un toque especial. Otro tanto es la puesta en escena: disponible sólo a través de Internet, para descargar por la voluntad (el precio que uno quiera y quien quiera pagar, que pague) y a partir de enero del 2008 dicen que lo sacarán en plan box con 2 vinilos y 2 CD (se supone que el 2º de material no disponible en la red) por 40 libras de nada (unos 54 leuros) para enfermos seguidores de la banda.
Yo de momento, lógicamente, me he “hecho” de mi ejemplar, al iPod de cabeza y me gusta. Y mucho. Y es curioso que el tema más “rockero” (Bodysnatchers) es el que menos me gusta, incluso lo quitaría, y me quedaría con los 9 temas restantes, 40 minutos de buena música.
Ésta banda nos tenía acostumbrados a cosas muy buenas. Y vuelven con acierto.
Escrito por Taliban del Rock »
54 Comentarios »
Hay que ver, con lo flojos (por no decir patéticos y vacíos, planos) que fueron los 80, el hacer algo novedoso, rompedor, no parecía excesivamente difícil. Estaba claro que el renacimiento con pretensiones de la gloria setentera era inalcanzable. Pero el festiche ochentero se sabía acabado, solamente quedaba una vuelta de tuerca, quitarse el maquillaje “pastelón” (o lo que es peor, el llamado malditismo oscuro, la música siniestra, ufff), coger de nuevo los instrumentos clásicos, y arrancar de nuevo. Siempre se ha hecho así. Y así se hizo, al menos en parte.
Pero la gloria (?) se alió con los tipos que parecían más malos, más desesperados, más sucios (emulando, hasta el ridículo en algunos casos, a figuras como Jim Morrison). Y digo “parecían” y no “eran” (que no es lo mismo). Y ascendieron, y mucho, demasiado, protegidos y auspiciados bajo la denominación del “grunge” y su cuna donde se reproducían grupos por generación espontánea: Seattle. Se hicieron prácticamente omnipresentes en nuestras vidas de instituto, en nuestras primeras juergas. Y dos claros ejemplos de este movimiento fueron los Pearl Jam (con su disco Ten) y los Nirvana (con su Nevermind). De hecho se les considera (por muchos), aparte de seminales, como dos de los mejores discos jamás grabados. Y no puedo estar más en desacuerdo. Es que casi no puedo escucharlos enteros, y mucho menos hacerlo dos veces seguidas (como con otros tantos). Repetitivos, machacones, simples, pesados, son algunos apelativos que me vienen espontáneamente, sin esfuerzo. Al menos los Nirvana tuvieron ese “momento” que fue su Unplugged (ojo, este disco puso de moda los “desenchufados”, pero NO fue el primero como algunos lo nombran; ese privilegio lo tienen los Tesla con su magnífico Five Man Acoustical Jam, 1990), pero los Pearl Jam se dedicaron a explotar su “fórmula” hasta el cansancio de sus propios fans; sus discos son una sucesión indistinguible del mismo, un “loop” reiterativo centrado en la voz (tiene lo suyo, no digo que no) de Vedder, por no hablar de los infinitos discos en directo que han ido sacando basado en el mismo material (se creen los Grateful Dead?). Temas buenos había, claro, pero pocos. Los discos eran homogéneos, sí, pero por lo monótono del sonido (guitarras distorsionadas, batería pesada y melodías repetitivas), no por el alto nivel de la música.
Ésta fue la cara mala (la cruz) de los primeros 90, a mis entendederas (y hostias me van a caer: que empiecen) y lo he explicado.
Como contrapunto tenemos grandes discos, grandes grupos, que quedaron relegados a otro plano, se disfrutan menos en masa, más en pequeñas (las mejores) compañías, y se reescuchan sin perder su encanto, grandiosos (algunos ya comentados aquí…), ahí van unos cuantos ejemplos de “verdaderas” joyas noventeras:
Y luego, más tarde (ya en 1996) llegó Tool con su Aenima, preparando con antelación la música de la siguiente centuria… con una especie de revivalismo futurista del rock sinfónico pasado (y pesado), tanto en el tiempo como de revoluciones; y en el 97 el OK Computer nos mostró el sonido “supercuidado” (y un poco llorón a veces del amigo Yorke) y sofisticado de los Radiohead, otra gema (por nombrar unos británicos entre tanto americano peludo)…
Se abre el debate (y se permite todo).
Dedicado a los “grungeros”.
Escrito por Taliban del Rock »
3 Comentarios »
Hagamos un punto de inflexión. Momentos de indecisión. Instantes dubitativos. Hemos llegado a un cruce de caminos. Hay que elegir. Sé que nos podemos equivocar; de hecho, ésta certeza es lo que me anima a decidirme, cojo el camino de la izquierda, a ver adónde lleva, qué nos depara… musicalmente es la senda de los discos “olvidados”, los derroteros de grandes discos que, por un motivo u otro, no tienen la “dudosa” recompensa del reconocimiento masivo, adolecen del calificativo de “clásicos que hay que escuchar” y han quedado como auténticas sorpresas por descubrir, cubriéndose de una especie de polvo de camuflaje que los hace pasar desapercibidos… hasta que uno da con ellos.
Hasta hace relativamente poco tiempo el acceso a este tipo de trabajos era realmente difícil, quitando honrosas excepciones de ciertas “tiendas dedicadas” en las que un apiadado ***** te lo podía pedir de encargo, aunque algunas veces te encontrabas con algo desconocido en tus manos y con una sonrisa de complicidad te decían “llévatelo, te va a gustar”, y de ahí a tu colección de incunables.
Pues este disco ha seguido una trayectoria similar, aunque con el agravante de un rechazo “tras haber oído los dos primeros temas” unos cuantos años antes. Lo había desterrado de la lista de “deseados”, de “perseguidos”, incluso de la de “interesantes”: no gracias. Pero esta vez me insistieron un punto más allá de mi terquedad, acepté, me llevé el trocito de plástico con portada cursi, animado porque al menos lo editaba Capricorn, de reminiscencias placenteras, y el resto es historia.
Indagando en el grupo descubrimos que está formado por “ex” de bandas como Deep Purple (el cantante de los primeros Purple, Rod Evans, antes del torbellino Gillan y del locuelo Coverdale, claro está), Iron Butterfly (el guitarrista Larry “Rhino” Reinhart y el bajista Lee Dorman) e incluso del grupo de Johnny Winter (el batería Bobby Caldwell). Con estos discretos ingredientes nos encontramos un disco curioso, furioso pero lleno de matices: las raíces “hard” no se pueden evitar, riffs aplastantes martillean desde el inicio, eso sí, pero hay algo más: las raíces del “blues” se mascan, la sección rítmica se sale de esos cánones y parece más bien salida de un grupo de “jazz”, entre los temas estándar nos meten interludios instrumentales que, junto con el hecho de que todas las pistas no tienen solución de continuidad, le dan un toquecillo “progresivo” encantador. En un suspiro se acaba el disco, sólo 35 minutos, y sin embargo se apodera de ti la sensación de que has escuchado mucha música, “demasiada” música en poco tiempo, y la sensación irrefrenable de volver a darle al play se apodera de tus manos: ya has caído, disfruta…
Un año después lo intentaron de nuevo, con un disco de aires más acústicos, en ocasiones latinos “a lo Carlos Santana” aunque sin llegar a esas cotas. Sufficiently Breathless (1973) es un gran disco, con muy buenos momentos, aunque un resultado global inferior, prefiero recordar a este grupo por su disco de debut, y punto.
Página 1 de 612345»...Última »