Vídeos de Física
Cómo hacer música con una bobina de Tesla (que si lo uniésemos a un cencerro y la voz de Christopher Walken podrían salir cosas interesantes) es uno de los “10 increíbles vídeos de física” que han seleccionado en Wired.
Cómo hacer música con una bobina de Tesla (que si lo uniésemos a un cencerro y la voz de Christopher Walken podrían salir cosas interesantes) es uno de los “10 increíbles vídeos de física” que han seleccionado en Wired.
Nuevo diseño del iPod nano que también incluye otras mejoras.
Ayer, al desempolvar recuerdos latentes, tras unas horas de charla, en el tugurio de color y ruido suavones, con unas cuantas Heineken delante en la barra (tienes razón J, no es una buena cerveza, pero es que la ponen tan fría…) una cosa llevó a la otra, y de pronto sonó “Wiser time”, nos retrotrajimos 9 años, al verano del 99, a aquél viaje, e indefectiblemente a este disco. Recuerdo perfectamente que fue entonces cuando lo escuché por primera vez, del tirón, y hubo que rebobinar la cinta entera para volverlo a escuchar (en la otra jodida cara creo que habitaba el insufrible Kravitz).
Muy posiblemente (cada vez estoy más convencido) aquélla época, los tiempos del cambio, fin de carrera, hicieran y hayan hecho a este disco más grande de lo que realmente es (fue), pero todavía al escuchar alguno de sus temas, porque es otro disco para escuchar de p a pa, siento ese tipo de emoción nostálgica que no tienen (curiosidades de la vida) los dos primeros discos del grupo, a todas luces mejores.
Le he tenido que cambiar la caja al CD al menos dos veces (también es uno de mis CDs más baqueteados), menos mal que ya con el iPod podemos, además de llevarnos nuestra música al infinito, conservar mejor los originales; qué asco de tecnología: antes tenías, estabas obligado, a cuidar tus discos favoritos para que te duraran más, dosificando incluso las escuchas (estoy hablando del vinilo), y al final incluso terminabas comprando otro ejemplar “de reserva”. Y por cierto, la portada no tiene desperdicio, ella sola merecería un post, pero esa es otra historia.
Por cierto, ahora han reaparecido con disco nuevo, algunos hablan (hasta) muy bien de él, pero yo me sigo quedando con temas como “Cursed diamond”, “Nonfiction”, “Ballad in urgency”, la comentada arriba o “Descending”.
A vosotros.
Salvajemente Amateur 2008
He visto amanecer en la subida al monte, he visto a dobles de Mick Jagger correr como locos entre las zarzas de las tres de la mañana, he comido carne caliente con menta, me he desollado los dedos con las cuerdas de una guitarra atronadora y sucia, he sonreído a la mujer de mi vida tocando una canción de Matilda, y he abrazado y besado a mis amigos con todas las ganas del mundo.
Salud.
Escrito originalmente en perdona de verte, me alegro que te moleste
Existen momentos en la vida que merecen ser vividos. Cuando todo parece cobrar un sentido hacía tiempo perdido, si es que alguna vez existió alguno. Una raya en el agua. El lastimero rayo de sol que ilumina una vida (prácticamente) perdida. Pudiera parecer sombrío, tiene gracia la cosa: sólo pretendo suavizar la situación, atemperar la tensión, enfriar el infierno que nos rodea…
Uno de estos momentos es el que transcurre en los surcos de este disco. El tiempo se detiene para regalarte un instante de absoluta paz emocional. Pocos discos tienen esa cualidad, cada cual tiene el/los suyos. Éste me llegó de refilón, de mano de uno de mis pocos amigos, como (casi todas) las grandes cosas de la vida, para provocarme una hecatombe de quietud tensa, de calma boba, sobra decir que con un gesto en la cara de absoluta imbecilidad. Es de esos discos que, una vez terminados, tienes que volver a escuchar para cerciorarte que no ha sido una ilusión fruto del cansancio, el hastío o el calor. Ya no vale decir aquello de disco-concepto, esos calificativos (lamentablemente absurdos) de perogrullo, realmente torpes. Esto es un discazo, y punto. Una amalgama en perfecto equilibrio de varios estilos. Partiendo de una base de música americana “básica” (joder, se trata de un ex-Byrds), se da unos garbeos estratosféricos por el gospel, el pop, la psicodelia, el rock clásico, e incluso me atrevería a decir el progresivo. Existen canciones que dejan un poso “especial”, un deje tonto repetitivo y jodidamente encantador; estas dejan un lodo plúmbeo adherido a tus circunvoluciones cerebrales, difícil de rascar, ahí lo llevas para siempre
A ver quién tiene cojones.
PD: surgido al tirar del hilo de un comentario del Chamán…
He actualizado el post Seven Ages of Rock | BBC con los enlaces para ver online los 7 capítulos en Veoh (Para verlos en Megavideo):

“Un ángel cosió mis labios con hilos de tu piel.”
Una montaña de gloria cubierta de bayas se alza en mitad del desierto.
Saltarinos los acordes del anuncio T.V. van saliendo de tus labios silbados por la calle. Es graciosa, sí, es graciosa la melodía, y casi en pequeños saltitos te elevas recordándola. Luego en tu casa sin pasillos tus dedos encienden los leds y pones tu colección sonora: cortas la rúcola, deshaces los tomates, dadeas queso e inseminas el bol con vinagre de Módena, la lavadora se centrifuga llena de ropa bonita y calcetines sucios, entras el vino blanco frío en tus dientes que eructas con agrado y silencio, mirando el disco brillante que desde el cielo te sonríe paulatino. Ponte un diez. Diez sobre diez para éste sábado de sol y bueyes. Y la música suena, suena, y suena, haciendo de fondo tu vida mejor, tu banda sonora ideal para gente moderna. Dormir.
No esta grabación válida para esto. No. Modo ninguno. Usted. Usted.
Usted, respire profundamente con los ojos abiertos tres veces y cerrar. Expulsar el aire lentamente hasta ser un fuelle seco. Ahora suena The Bombo Tour, no sirve para banda sonora. No. No es propósito.
Sefronia. Entra aquí, en este jardín del desierto sin límites, lleno de flores dolorosas y hermosísimas, desierto presidente de caminos que se abren distintos cada día de escucha. Tu cantimplora debe estar vacía pues todos los aceites y las aguas llegan hasta estas rocas quemadas por el sol y no debes sentir temor alguno, hermano.
“Tres lenguas de fuego se posan en mi cabeza
Con la espada defiende el Cimorro
¿La separas de mi fortaleza, es el ábside de mi iglesia?
Señor a ti me debo, me bebes y digieres.”
Enciclopedia absoluta de lo que nunca debe hacer una banda si quiere forrarse a costa de los necios de barrio y los listos del centro, The Bombo Tour es como entrar las cuatro de una tarde de verano en un cine, sabiendo que toda la parroquia está en la sala, y, en vez de entrar en la oscuridad, sales por la puerta de atrás, entreabierta, donde adivinas el frescor de la corriente en penumbra. Abres la jamba y te entregas. Las calles desiertas y solitarias son diferentes y los tránsitos hacen nueva la ciudad. Reconoces los trazados pero no recuerdas los destinos.
Cada corte del disco va mostrándote cuan equivocado estabas antes, cuando creías que el mundo tenía límites, que ya lo tenías todo visto y aprendido en tus carnes viejas. La estrella de A. L. Guillén, deslumbra, atenaza, irrita, llena de paz, perturba y sarpulle, poniendo ternico al potro más bravo del Indie OK Corral. No está solo en su asalto, cuenta con la hipnotizadora profesional Angelina Olea: la voz, lo digo porque lo sé y vosotros también debéis de participar de este conocimiento, la voz, repito, más grandiosa que ha dado la música popular española; dura entre las piedras, hermosa y franca, retadora y dulce cuando anuncia: “buenas noches, somos Sefronia…”, deliciosa entre acordes mayores, inquietante entre los menores, misteriosa y deslizada en los difusos de la guitarra de A. L., plena de sabiduría y madura, voz de mujer, de la primera mujer, de todas las mujeres en una sola.
De éste choque de potencias sagradas surge el manantial de Sefronia, apagando la sed del que busca y no encuentra.
“Que sean tus manos las que me den de beber
Que sea tu pelo el que me arrulle con su miel…”
Ritual es también la participación de Javier Carmona, percusionista en absoluto estado de gracia, que reinterpreta varios de los temas del álbum con matices ricos, vibrantes y plenos de madera y cerbatana.
Alma pura y prodigiosa tras Sefronia… hablo del cuarto miembro, el cuarto decálogo de virtudes sin senectud, Fernando Jaén, responsable de algunos de los textos, aprieta el ensamblado con mimbres de amor, poesía y desgarro, con sarmientos de humanidad y shocks de hiperventilación, macerando los cortes, agraviando los usos, torciendo las miradas y haciéndonos decir Sí.
El álbum, grabado íntegramente en directo, cuenta con un sonido espectacular, y es fiel reflejo de lo que fue en sus días la gira e instantánea de forma prodigiosa el largo camino del desierto, de los estilitas, de los que al final ven la luz del mar.
Vuela un pájaro ahora, sí, parece dormido batiendo las alas, mientras niego a veces tantas verdades, tantas verdades, que incluso los absolutistas han llegado a temerme.
Descargar The Bombo Tour:
140 discos para descargar. [Visto en a best truth]
Llevaba un tiempo, más prolongado del requerido, sin aparecer por aquí, dándole vueltas al tarro sobre lo que hablar. Hasta “big J” me ha llamado la atención. Si bien mi costumbre actual es destrozar mis ya deterioradas neuronas con metal, metalprogresivo y ópera (han leído bien, y yo no debo estarlo) en los pocos ratos disponibles al esparcimiento musical, he decidido regresar (otra vez, maldita sea) a los orígenes, al menos a los míos…
Y así, cierta tarde soporífera de agosto de hace ya varios lustros, me topé en cierta tienda de discos con el “5D” (5ª dimensión) de unos tales Byrds. Claro que había escuchado a los Byrds: su versión del Mr Tambourine man, como seguidor acérrimo de tito Dylan, era más que conocida; pero a parte de eso y del tema Turn Turn Turn, poco más… creía que todo iba a ir por ahí, pero algo me hizo llevarme el CD. Y bum. Como pocas veces un disco me ha pasado como un huracán (like a hurricane que diría Young): anonadado, boquiabierto y aturdido me quedé cuando terminó; no tuve otra respuesta que darle al play y confirmar que la impresión no era errónea, fruto del calor. Con el paso del tiempo, tras escuchas reiteradas (y atentas) estas sensaciones se han acrecentado.
Que quede claro, es un disco básicamente pop, pop americano 100% (alguien podría denominarlo “folk psicodélico”), pero bien pensado, ejecutado con perfección y grabado con maestría: ojo con el tema Eight miles high, esto es del 66????
Y luego vino el “Younger than yesterday”, aún más elaborado, más compacto, parecen auténticos maestros (y no tienen más de 26 años…). Temas como Renaissance fair, Everybody¨s been burned o Thoughts and words son perfectos ejemplos. En este disco, la fuerza creadora de los dos “líderes” (Roger McGuinn y David Crosby) es tan avasalladora que probablemente fuera el germen de desavenencias que hicieran posteriormente insostenible su convivencia en el mismo grupo: y Crosby se largó con sus melodías agridulces (y enólicas) para juntarse con otro jodido melancólico (Graham Nash) y con otro puto genio (Stephen Stills) y grabar otro momentazo: “Crosby, Stills and Nash” (1969); luego se sumaría un tal Neil Young, que sumaría las virtudes y defectos de todos además de su mala leche canadiense, para dar otra vuelta de tuerca que diría Henry James y grabar otro sumum: “Dejà vú” (1970)…
Mientras tanto, los Byrds no se quedaron atrás (o mejor dicho volvieron más atrás aún) e incorporando a otro grande (compositor, músico y melancólico y genio y bebedor) Gram Parsons, y escribieron lo que para algunos (no yo) es la mejor época de los Byrds…
Yo me sigo quedando con su disco de debut (y sus versiones dylanianas) y los dos que he comentado aquí. Joyas del estilo alcanzaron fama eterna y “sobrevalorada” (o no??): el Pet Sounds o el Forever Changes o el American Beauty por ejemplo. Pues bien, como ya dije aquí que mi respuesta a la eterna pregunta “¿The Beatles o The Stones? The Kinks por supuesto”, trasladándonos a tierras americanas, estoy dispuesto a reivindicar a los Byrds como contrapeso a esas bandas abanderadas del “flower power”.