bruto

tu también hijo mío

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Las muertes más absurdas del rock

Las muertes más absurdas del rock

Jack

Jack Nicholson The Shining El Resplandor

Vía Le grand retour du GIF animé !

Encuentro (Otoño)

Reflejo en la ventana

Te vigilo desde el insomnio, veo tus piernas entrelazadas destejiendo el mundo, surcando la noche como un velero pintado en un mar distante, mirando sin verme, sin rencor, todo lo que hice demasiado tarde. Has cerrado los caminos abiertos dejando en tus huellas perlas de luz. Asomada a la terraza la ciudad se desnuda despacio, deja a tus pies su ignorante prisa y permite que le acaricies el lomo brillante de su otoño recién estrenado. Ríos de luces que te invitan a salir de aquí en busca de delicias turcas, a abandonar tiempos que ahora se antojan cobardes y efímeros. Abres los brazos para encontrarme entre tanta noche, y yo te observo desde el otro lado de la ciudad moverte como en un baile solitario dejando en el aire la estela de un cometa difícil de abatir. No dejes de perseguir el instante preciso en que todo cambió y dejé, poco a poco, de pedir disculpas por casi cada cosa. Ahora parece que todo es más fácil, pero en realidad lo que es más fácil es entenderme. El cansancio no derrota. El hastío muestra una diferencia, que se cura con una siesta o un beso a bocajarro. Mutilar la indiferencia es más sencillo si sabes cómo hacerlo, si conoces las cuevas que esconden las risas de tu piel y el lunar escondido que siempre busco detrás de tu oreja.

Un velo de tormenta acecha desde lejos con su vigor palpitante, esperando la brecha para arrojar su parte del diluvio, pero ya no hay temor a que por fin desaparezcamos. Ya no disparamos a la lluvia. Inútil herrero de fragua mojada, armas de madera para los corazones metalizados, fuselaje frustrado que da lustre a los aviones que huyen continuamente del suelo. La luz preside lugares que la noche ya sabe que se esconden. La catedral es de ceniza bajo el cielo de plomo. Miras como jugando con el tiempo y ya sé que sabes que todo hasta ahora está siendo bueno. Y de pronto me dices temblando que el mundo aún así es generoso y te gusta ver la vida en las manos de un niño y te alegra que crezca de cada yema su fruto encendido. Temes
por lo que aún no necesita redenciones y está por crecer en la extensión celeste que se abre ante su potencia ilimitada. De lo más a lo menos, de lo eterno a lo perecedero, del sueño a la realidad provisional. El camino de la ausencia realizado al revés. La visión de lo único. Tacto. Una brizna de amor por cien hojas de ciencia. Te espero desde que esperas que valga la pena amar. Ahora que el frío comienza a enseñarme lo que te echo de menos, ahora se que cuando la luz ciega mis ojos, me encuentro con tus labios. Creer es avanzar entre tinieblas para acabar tropezándote.

Te vigilaba, veía tus piernas entrelazadas destejiendo el mundo, mirando sin verme, habías cerrado los caminos abiertos con huellas de luz.

Dr J. Septiembre 2010.

El futuro de la prensa escrita

When You’re Strange: una películas sobre The Doors

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Ciclos

caminandoLos ciclos de la vida son breves. Hace unas semanas que ya es primavera. Lo noto en el aire, en las narices rojas que estornudan su alergia en el autobús, en la ropa que mengua y luce la carne desgranada, en el vuelo de las abejas, en el canto de esas ranas de la acequia, en el aire inquieto que zumba dentro del hueco del roble de la plaza, en la telaraña que atrapó las primeras gotas del día, en las huellas que dejan distraídos los gorriones de mi terraza, en cómo avanza inexorable el año por las confusas estrellas y hasta en la trémula hierba bufada por las fauces de un león silencioso que teme una estampida en algún lugar de África.

El viento vuelve a llamar a las aves para que vengan a buscarte. Sin embargo algunas no saben aún si llegan o es que acaban de irse contigo. Antes distinguían de lejos las aldeas, los lagos, los palacios, las arboledas, pero ahora parece que naufragan en el tenue brillo de unas cenizas al atardecer, en la hora de la quema, cuando las serpientes abandonan su piel sobre piedras calizas sin tallar. Hipnotizan las ramas con sus puntos de luz diminuta, duplicando la imagen de los antiguos huertos donde aún se oye madurar la fruta. Bien entrada la noche la ciudad parece oler a polvo y ganado, pero la distancia con lo cierto es insalvable. Mis sentidos se confunden al cerrar los ojos y ver de nuevo el campo. El asfalto es estéril, de la zarza frustrada es difícil rescatar un canto vivo.

Sin embargo, en esta primavera, me he dado cuenta de que no hay solo soledad, que algunas yemas están prietas y deseando abrirse y reventar al mundo que siempre espera su ciclo. El almíbar de una secreta metamorfosis se hace fuerte en tus ojos y veo como las penas de garganta irritada se deslizan en una barca que navega perezosa hasta el final del río y el valle. Un cerezo puede ser el símbolo de una noche con media luna, de un espacio en la sombra. La luz corteja al que espera. Un muslo acariciando una mejilla es lo más parecido a la quietud del corazón de Hércules. A veces el orden del universo es simple y la armonía la definición del bien.

La primavera envilece los caóticos deseos de la naturaleza. La actitud del mundo es cruel y por eso es imposible envejecer sin volverse loco, envejecer en la propia patria, lejos de guerras y crucifixiones. La actitud lo es todo siempre, pero ahora admiro la quietud. La quietud de esta insomne primavera que mezcla la palidez de unos huesos con la sangre cálida de un pájaro. La elipse de vida y espanto. Un hombre desnudo espera plantando semillas de árboles en las llanuras de lo infinito mientras al otro lado la muerte espera en los ojos inmóviles de un hombre sin latido. El azar está lleno de tumbas. La actitud lo es todo. La actitud.

La erosión de la tierra sigue constante, sin despeinar las gavillas del campo, mostrando mellas en la noche del que reinventa con tus ojos el alfabeto, desenterrando pétalos de historia dormida. La actitud bordea el cielo. La espera se hace un tálamo de verde noche en tu vientre. Parada. La primavera ha llegado otra vez, pero quizá demasiado tarde.

“El tiempo gira como un torno
la indiferente y venturosa primavera
salva almas, semillas y esclavos dormidos
sombría primavera
en el siniestro susurrante deseo humano
palabras dichas por dos lenguas enlazadas
unión sibilante la serpiente de Eva
las estrellas avanzan
dos cuerpos desnudos brincan
entre incorpóreos árboles de Navidad
resplandecientes como abejas y capullos de rosas
el fuego se vuelve lluvia de polvo
los labios descansan, sonríen y duermen
el fuego arrasa el hogar de la sangre
en lejanas estrellas dobles y rojas
encadenados validan sus últimos deseos.”

Kenneth Rexroth, de Natural Numbers, 1964

Siempre vuestro, Dr J.

Dedicado a N (28.abril.2010)

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