Cruje Sarasqueta

SarasquetaA veces oigo chirriar mis tripas enviando mensajes de banda ultracorta, como gañidos de pequeños animalillos dentro de mí­. Intento descifrar y no puedo. Me pregunto: ¿hay un vaso de vino detrás de cada animalillo bebido? ¿Hay alguien edificando en mi interior?

Escopeta Sarasqueta de mi padre ¿sigues en las profundidades del armario? Sí­. Duermes, desmontada. Tu doble cañón frí­o espera paciente la detonación que recorra tus entrañas, esa explosión circular de fuego y plomos girando en espiral en tu interior. Te armo y cargo. Bienvenido sea ése torbellino de oro y sangre crujiente y buena. Saliva busca saliva. La tuya de fuego, de sal la mí­a.

Eh! Eh! Aquí­ viene mi pie desnudo y frí­o como un cohete maligno dispuesto a disparar. Ya! Ahora! Mi cerebro estalla como una tripa de aceite, repartiendo mis pequeños trozos de vida por el universo: aquí­, dos o tres besos empapados de agua de lluvia, allí­, una tarde de brisa y dulces; y allí­, allí­ veo compasiones de niño de siete años y viajes por carreteras comarcales.

Soy todo y todo es mí­.

Pruébame, porque estoy en el aire, en tu madre cuando te abraza con sus brazos hermosos y redondos, en el sueño verdiazul de cada noche, y en el agua que mana del grifo y se duerme en tu boca de madrugada, abrasada por las voces, por el radiante licor. Estoy en risas, en el vino y las rosas, en cada vez que dijiste sí­ y en aquellos cristalitos ámbar y verdes hallados en la playa.

Sí­ que soy todo, y todo es mí­.

España y su papel en el Horror Cósmico

alien silvestreEl pasado 27 de Agosto apareció esta foto en el suplemento Babelia de El Paí­s dedicado al horror (en general). El pie de foto señala : «prototipo del Alien que Giger creó a mediados de los setenta y cuyo resultado final se pudo ver en la pelí­cula «Alien , el octavo pasajero» (1979)». No hay duda sobre que el resultado final se parece al prototipo como un güebo a una castaña, por lo que podemos concluir de que la información sobre la teorí­a sobre creación artí­stica basada en los parámetros de causa = caos + tormenta + institutriz germana + drogas + paliza infantil = consecuencia artí­stica absolutamente reverenciable puede ser descartada, por escasa de fundamento, o más bien por inexacta en nuestro caso (si escrutamos otras fuentes referidas a la cuestión) y porque mucho nos tememos que esta alimaña estaba guardada por Giger desde un martes de resaca para estafar a algún director de cine zetamenosuno.

A lo nuestro. Porque la bizarrí­a del bicho es patente, a la par que sencilla y elegante. El tomavistas que se despacha en la azotea de la criatura y el magnetófono de bobina pulmonar resultan propios de la peor de las pesadillas neoindustriales. Y para que vamos a hablar de la oreja-espita de gas ciudad que gasta el monstruo, y encima parece que se rí­e el muy cabrón…

Y centrándonos en la cuestión: lo que no tiene desperdicio es el braseraso de picón que guarda entre sus manitas. Según parece, para un suizo como Giger (recordemos: caos+ tormenta + institutriz germana + drogas + paliza infantil) un brasero resulta ser un instrumento propio de civilizaciones aliení­genas, un contenedor apropiado para transportar el horror cósmico ideado por otro burgués consentido y ‘fartico ostyas’ como Howard Phillips Lovecraft. Nada más lejos de la realidad, un brasero sirve pa calentar los quesos y mantener fresquita la cabeza como todos sabemos. Resulta interesante advertir la coincidencia del artista, que no conocí­a por demás, la interpretación, cosmopolita y adelantada, de D. Mariano José de Larra, otro detractor “fin de siècle† del brasero, aunque por otras razones, quien, en su artí­culo costumbrista “Las casas nuevas†, califica el útil de atraso medieval:

¿No pudiera introducirse el uso de las comodí­simas chimeneas para las casas, sobre todo, mas espaciosas, como se hallan adoptados en toda Europa? ¿Tanto perderí­amos en olvidar los mezquinos y miserables braseros que nos abrasan las piernas, dejándonos frí­o el cuerpo y atufándonos con el pestí­fero carbón, y que son restos de los sahumadores orientales introducidos en nuestro paí­s por los moros?»

Qué agridulce y menesterosa protesta la de Don Mariano, habida cuenta el postrer destino de su cerebro y la pólvora por él contenida !

Los firmantes del presente «manifesto», protoprotectores del brasero de picón e ignorantes de sus cósmicas consecuencias, proponemos a todos los brutistas aserrar con desprecio todos los «radiadores», taponar las chimeneas con cemento y cegar los «splits» o como se llamen, con las heces y las tripas de los europeos cándidos burgueses anglosajones (EUCABUR). Vivan los braseros! Viva la Sociedad Protectora de Braseros de Picón! No hagamos caso de la cortedad de miras y contengamos, pues, las insidiosas propuestas europeí­stas y recontraglobalistas de nuestro carpetovetónico intelectual, no subamos verjas metro alguno, y abracemos la «alianza de civilizaciones», y que la abrace Giger con la coplilla popular:

«Carbón, carbón de encina y olivo,
carbón de encina, picón de olivo,
niña bonita, vente conmigo»

Y… a ver quien se la enseña ar bicho de la foto!

[Artí­culo escrito en estrecha colaboración con Doña Demonia]

Asamblea

asamblea Salí­ de oí­r misa con la misma sensación de otras veces. El cura habí­a estado diciendo todo el rato lo mismo: «Hay que ser buenos».

Fui a cenar a casa de mis padres. Habí­a reunión familiar. Mi padre abrió la puerta y me dijo:

    – ¿Como estás?
    – Yo bien, ¿y tú?
    – Yo bien.

Durante la comida no dije nada. Una cuñada se dirigió a mí­:

    – ¿Como estás?
    – Yo, bien.
    – ¿Como te va ahora?
    – ¿A quién? ¿A mí­?
    – Sí­.
    – A mí­, bien.
    – Estupendo.

Mi madre intervino cortando aquel espeso y maravilloso silencio.

    – Hijo, ¿quieres más postre?
    – No. Yo voy a salir ya.
    – ¿Dónde vas?
    – Yo, a casa.

Me fui a casa.

Al dí­a siguiente en el trabajo, habí­a una reunión de las de ése nombre. Durante la misma, mi jefe dijo:

    – Así­ hacerlo debemos. Creo.

No tengo por costumbre contradecir a mis jefes, así­ es que dije:

    – Bien.

El contestó:

    – ¿Harás tú eso?
    – Confiar. En mí­ se puede. Sí­ haré
    – dije.

Cogí­ un caramelo antes de marcharme a hacerlo. Dije a la secretaria:

    – Creo que volveré.
    – Bien
    – respondió.

No volví­. Fui a comer bocadillos de salchichinas con salsa de tomate. Comí­ cuatro y llené en silencio ese vací­o acogedor.

Por la noche, dormí­ bien.

Un Poco Shiego

Antoñito, estudiante de Formación Profesional de 15 años en la localidad de Cací­n, ha perdido dos dedos al estallarle en la mano un petardo algo gordo, interrogado sobre los motivos por los que no arrojó lejos de sí­ a tiempo el explosivo alegó: «Es que iba un poco shiego».

Dos jóvenes permanecen en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de San Marcos en Cádiz reponiéndose de las heridas sufridas al estallarle un litro de cerveza en la cara. «í­bamos un poco shiegas» han declarado.

San Martí­n de Villodres, pequeño municipio de la provincia de Toledo, ha perdido el único transporte público de que disponí­a al precipitarse el taxi con su conductor dentro y dos amigos de éste en la acequia que discurre por las afueras de pueblo. Interrogado sobre los motivos que dieron lugar a tan fatal distracción alegó: «Estaba un poco shiego».

Heriberto Grandí­a Vences, el ‘Heri’, carnicero profesional, se seccionó y separó el pene durante las fiestas de la Matanza en el pueblecito granadino de Benamaurel. Interrogado sobre los motivos de por qué hací­a la matanza desnudo alegó: «Me rebané el mandao porque estaba un poco shiego. Y ahora estoy muy arrepentido».

Las pelí­culas no son siempre reflejo de la realidad: durante el transcurso de una riña en una güisquerí­a en el barrio chino de Barcelona, una persona ha sufrido una fuerte contusión en la cabeza y cortes múltiples en la cara al intentar romper una botella contra la barra de metacrilato del bar, rebotar y estrellarse contra su cabeza. «Quién iba a pensar que la jodí­a botella no se iba a romper» ha declarado. Interrogado sobre los motivos que dieron lugar a la riña argumenta: «No lo recuerdo bien. Iba un poco shiego».

Los amigos del niño Guillermo Sandón Gays no volverán a jugar con su amiguito en los parques y calles del Municipio de Alcobendas, próximo a Madrid. Durante la tarde del pasado viernes, tres de ellos junto con el pequeño Sandón, adquirieron un bote de cola de carpintero y se dirigieron a continuación a un pequeño descampado a las afueras del municipio. Allí­ procedieron a esnifar los efluvios del bote de cola. Al parecer el pequeño Sandón era el más interesado en permanecer más rato que ninguno de los niños con la cabeza dentro de la bolsa de plástico que utilizaban los pequeños, lo que terminó por irritar a sus amiguitos que, despechados por su actitud, vertieron todo el contenido del bote en la bolsa y se la ataron a la cabeza provocándole la asfixia. Interrogado Noni, cabecilla del grupo sobre los motivos que les llevaron a tal proceder indicó: «Era un pesao y un cabezón. Iba un poco shiego y no paraba de darnos la vara. A lo mejor nos hemos pasado».