40D me hace llegar esta interesante noticia: «Devuelven el dinero a un usuario de Linux que no quería Windows en su ordenador. Dave Mitchell adquirió un ordenador Dell Inspiron 640m que traía el sistema operativo Windows incluido. Reclamó que no había utilizado el sistema amparándose en el propio contrato de licencia de Microsoft. Dell ha tenido que devolverle las 47 libras correspondientes al coste del sistema operativo».
The Promise Land (22/10/06)

Existen momentos que parecen hechos para ti, como si todos los condicionantes exteriores estuviesen en un segundo plano, desdibujados o desenfocados, y el acontecimiento parece dedicado a uno mismo. Hay momentos así, incluso los hay en los que ésta percepción es «comunitaria»: las sensaciones son paralelas y semejantes, aunque cada uno se sienta especialmente «agraciado». Un momento así viví (vivimos) en la plaza de toros de Granada ése domingo «de fúmbol y coches» en el que Bruce Springsteen apareció por éstos lares. El escenario no era el idóneo (dónde quedaron los grandes estadios), el repertorio musical «previsto» era cuanto menos atípico, las comparaciones de conciertos anteriores (con la «E Street Band») se presuponían duras, la edad media del protagonista y del foro asustaban… demasiados condicionantes preocupantes. Pero íbamos con el corazón abierto, con ésa sensación indescriptible de percibir algo grande, vibrante.
Y la plaza se quedó chica, primero de forma física y evidente, luego musicalmente. Aparte de la vergüenza necesaria(?) de pagar 2’5 €/cerveza… Tras llevar una hora esperando sucedió, con 25 minutos de retraso, pero sucedió: 17 músicos poblando un escenario a lo «grand saloon» (reminiscencias permitidas con The Last Waltz…); y uno de ellos era The Boss, portando una guitarra a lo Johnny Cash y sacando punta a las raíces de su América natal, con las letras de Seeger y una música atronadora, no esperada y por lo tanto impactante. En todo momento el contacto con el público fue en castellano (+ o -) lo cual se agradece. Y la «contratransferencia» fue perfecta; el ritmo fue en ascenso y, salvo alguna huida de unos fanáticos acérrimos y estrechos de mente, los últimos 60-70 minutos fueron inolvidablemente espectaculares.
No se olvidó de antiguos temas, no. Los envolvió de una forma musicalmente distinta, haciendo difícil su reconocimiento (Adam raised a Cain, Bobby Jean…) salvo una sentida The River. Y el momentazo lo dio al dedicar The Promise Land a Andalucía: «Mister, I ain’t a boy, no, I’m a man, and I believe in a promise land» …uff. Y lo demás vino rodado.

Mención especial merece «la banda»; 16 músicos sobre las tablas: 4 vientos, banjo, guitarras varias, dos violines contrabajo, teclados y «piano-bar», batería, coros… todos tocando a una, con alguna concesión a los solos (por turno, eso sí) haciendo real el sueño por muchos vivido.
No sabemos si volverá (y lo prometió), ni siquiera si volverá a sacar otro disco con «su banda»; a mi particularmente me da igual, con éste trozo de tierra prometida (junto con el concierto de La Peineta hace 3 años) me siento confortablemente reconfortado.
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2 Años de bruto

Ya llevamos 2 años de bruto y en el último año han pasado muchas cosas: antiguos colaboradores que se «independizan» y nuevos colaboradores que llegan, los «brutístas» se nos casan/arrejuntan y la descendencia crece (hay que cuidarla, ¡¡son potenciales lectores!!!), que si ponme una pinta y ponte en avail, hombre ya!!! Que si pon el plugin-quita el plugin, que si le cambiamos el aspecto a la página, que ha salido una nueva versión de WordPress, pues no tengo tiempo de actualizar, más visitas y más sistemas para contabilizarlas. Lo único que ha bajado es la frecuencia con la que publicamos pero nunca la calidad, o eso creo. La gente sigue comentando y hay opiniones nuevas que leer, comentarios que moderar y una cantidad descomunal de spam que borrar.
Muchas gracias de nuevo a los que nos leen y comentan, a nuestro mecenas muza y a Magenta Comunicación por darnos casa en la Red.
El tiempo sigue pasando rápido y bruto sigue creciendo pero nosotros seguimos más brutos que nunca.
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[1 Año]
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Barrapunto Cambia el Diseño
Barrapunto se actualiza y cambia el diseño. Me gusta.
Tiempo de cosecha | El caso Pannagh
Octubre 2005. 3 miembros del club Pannagh son detenidos durante la cosecha de las plantas que la asociación cultiva para disfrute lúdico o terapéutico de sus socios. Las plantas, fruto del trabajo, los cuidados y las atenciones de todo un colectivo, fueron requisadas por las fuerzas policiales y los detenidos, puestos a disposición judicial. Cinco meses después, la Sección 6 de la Audiencia Provincial de Bizkaia, en auto de fecha 14 de marzo de 2006, decidió el sobreseimiento libre y archivo de la causa abierta contra los tres miembros de la asociación y el propietario del terreno que Pannagh tenía alquilado. El archivo es definitivo, ya que la fiscalía no presentó recurso contra dicha decisión, pero … de la cosecha, nunca más se supo.
Según la misma policía la cosecha que nos incautaron venía a ser 17 kilos y 600 gramos de marihuana seca. Según la valoración oficial que tasa la marihuana a 6 euros el gramo, el agujero que nos han hecho es de más de 17 millones de las antiguas pesetas. Hemos reclamado que nos indemnizen ya que en el juicio ha quedado claro que se trataba de una tenencia lícita. A esto hay que añadir el daño psicológico de verse detenido y judgado, aunque si lo que querían era darnos un escarmiento y pararnos los pies les ha salido mal.
Martín Barriuso.
Presidente de Pannagh y de la Federación de Asociaciones Cannabicas.
Este caso nos viene al pelo para reflexionar sobre la situación en la que se encuentran los usuarios de cannabis que para abastecerse sin recurrir al mercado ilegal, optan por el cultivo para consumo propio. La Coalición Europea de ONGs por políticas de Drogas Justas y Eficaces (ENCOD), formada por entidades de 20 países europeos, ha decidido debatir los distintos modelos de cultivo social de cannabis existentes para llegar a una propuesta unificada, que ha sido bautizada como Cannabis Social Club, y que se presentará en el Parlamento Europeo este mes. ENCOD, que ya tiene en marcha desde hace meses la campaña Libertad para cultivar, propondrá que la Unión Europea aclare la situación del autocultivo y permita la creación de clubs que produzcan marihuana y otras plantas psicoactivas en circuito cerrado y sin fines comerciales, como alternativa al mercado negro.
Mientras tanto, varios grupos de diversos países se proponen llevar a cabo plantaciones colectivas de este tipo durante 2007.
Sin duda el modelo ofrece posibilidades, hace falta que la gente le eche valor y se atreva a montar sus propios clubs. Esto es como las grows. Al principio, cuando se abrieron nadie sabía si iban a durar mucho, pero entre algún susto que otro se han ido consolidando. Por supuesto que no hay que descartar sustos, pues pueden aparecer jueces más reaccionarios. Pero lo cierto es que si hay suficientes colectivos que se impliquen podemos cambiar la realidad actual entre todos. […] La gente cree que está mejor escondida hasta que la pillan. Es mejor estar asociados y luchar unidos que la falsa seguridad de la clandestinidad. Una asociación legal con todos los papeles y las cuentas se puede defender, en cambio una cuadrilla de amigos sin papel ninguno lo van a tener mucho peor si los pillan, pues les resultará más difícil demostar que no se dedicaban al tráfico.
Martín Barriuso. Presidente de Pannagh y de la Federación de Asociaciones Cannabicas.
Entrevistado para la revista Soft Secrets.
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