Directamente un soplo de ROCK puro y limpio, latiendo rítmicamente en las entrañas.
Para empezar, formación tipo cuarteto, clásica y directa: Paul Rodgers (la genuina voz del rock), Paul Kossoff (increíble guitarrista, tímido y soberbio; RIP, saludos), Andy Fraser y Simon Kirk (sección rítmica inolvidable). La repera. Quizás algunos prefieran su «debut album» (p.ej. Chamán, ein?), arrastrado y blusero; la crítica alaba su tercero (lleno de clásicos-alguien no ha oído «All right now»?- yo me quedo con «Mr.Big», posiblemente la mejor canción de Free), pero aquí resalto el segundo, éste self-titled album, el equilibrio perfecto entre los mencionados, una bofetada de rock hecho con mayúsculas, simple y melódico, sin artilugios , directo a las venas.
Para comenzar, nos conquistan con «I’ll be creepin'» y «Songs of yesterday» (ése maravilloso cambio de ritmo) para sumirnos en oníricas melodías… («Lying in the sunshine»), despertar en «Trouble on double time» (I’ve been a bad bad boy and I know I should be good, ja!) y deleitarnos con las guitarras acústicas y voces de «Mouthful of grass» (deliciosa). La cara B (joder, un homenaje al vinilo!!!) comienza en serio, «Woman» (comienzo antológico, 100% Free, y multicopiado durante décadas) y «Free me» (ésa guitarra de Mr. Kossoff aún emociona; Rodgers impecable; una balada para entrar en la eternidad). Lo que queda, «Broad daylight» y «Mourning sad morning» (ésa flauta aterciopelada), epílogo de un disco redondo, MUY aconsejado, imperecedero. Y luego llegaría la herencia con Bad Company, pero ésto ya es otra historia…
