Spirit | Twelve Dreams of Dr. Sardonicus (1970)

Spirit - Twelve Dreams of Dr. SardonicusAhora sí­, desde luego; no admito discusión, ni matices, ni mariconadas.

Grupo injustamente situado en la 2ª división de la psicodelia californiana, comandados por Ed Cassidy (baterí­a curtido en el jazz) y su ahijado Randy California (experto en mantener notas interminables con su guitarra) junto
con Jay Ferguson, John Locke y Mark Andes. Disco descubierto tardí­amente en mi escaso periplo musical, casi de casualidad, prácticamente un tropiezo… con Pepí­n.

Desde que empieza a sonar ya sabes que te encuentras en terreno desconocido, muy familiar eso sí­ (al fin y al cabo estamos en los 70), pero apabullante en matices, lleno de sonidos envolventes, compacto (prácticamente no te deja cortarlo de principio a fin) y con un poder adictivo evidente (pocos discos los he escuchado más de una vez el primer dí­a de tenerlo, y éste se llevó tres sesiones). Absurdo destacar una canción sobre las demás: un dí­a eliges «Prelude-Nothin’ to hide» (inicio meloso pasando a guitarras desbocadas en 3 minutos), otro será «Nature’s way» (simplemente emocionante) o «Animal Zoo» (un motor a ralentí­ nos mete en una melodí­a sencilla hasta que Cassidy pone las cosas en su sitio) o «Mr.Skin» (precedida del maravilloso interludio «Why can´t I be free»; impagables), «When I touch you» (la mejor del disco), «Street worm»

En fin, 12 sueños de música hecha por cinco músicos que sabí­an lo que hací­an (y, ojo, producido por David Briggs, recomendado por un tal Neil Young, próximo protagonista de ésta sección); un disco redondo, casi perfecto (al igual que la otra joya del grupo: «The Family That Plays Together» – 1968), indispensable, envidiables, irrepetibles.

Periodismo masivo

Me tragué gran parte de la intervención de Zapatero en la Comisión del 11-M. He leí­do en principales periódicos la gran mayorí­a de noticias sobre el tema incluyendo los editoriales. Mi conclusión es que ya no existen periodistas ni periodismo sino afiliados sin carné a los diferentes partidos, que apoyan las teorí­as de cada bando sin sonrojarse y sin importarles la noticia, objetividad o cualquier otra cosa que tenga que ver con su profesión. Al final todo son panfletos de propaganda como los del Carrefour, «Cómpreme a mi que soy lo mejorcito porque lo digo yo». Si esto pasara en otras profesiones, pongamos la médica, la gente se echarí­a a la calle.

Muy interesante éste artí­culo de Periodistas 21 sobre los medios de comunicación entre otras cosas porque fue escrito el pasado 14 de marzo.