Dí­a de la Mujer

Un 8 de marzo de 1857, una pionera marcha de trabajadoras textiles recorrió los barrios ricos de Nueva York para protestar por las miserables condiciones de trabajo.

El 5 de marzo de 1908, en esa misma ciudad, comenzó una nueva huelga de las obreras textiles para reclamar la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a diez horas y que se permitiera un tiempo para la lactancia. Las trabajadoras tomaron pací­ficamente la fábrica Sirtwoot Cotton. El dueño, como respuesta a dicha ocupación, quemó la fábrica con ellas dentro, muriendo alrededor de 120 mujeres en el incendio.

El 16 de diciembre de 1977, la Asamblea General de las Naciones Unidas declararon el 8 de marzo como Dí­a de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional. El color lila con que se identifica este dí­a se debe a que el tejido que estaban confeccionando las obreras el dí­a que murieron era de ese color.

El 8 de marzo es una conmemoración y no una celebración.

Cambiar el aspecto del Flickr badge

He cambiado el aspecto del Flickr badge de la barra lateral (mirar sección fotos en la barra lateral) y le he dado un aspecto de polaroid o al menos eso es lo que he intentado.

La verdad es que es muy sencillo -lo he hecho yo que no tengo ni idea-. Consiste simplemente en elegir en flickr un badge sin formato (No styling) y darle el formato en la hoja de estilos (css). Yo lo tengo tení­a así­:

.flickrimg {
background-color: #f1f1f1;
border: 1px solid #ddd;
padding: 4px 4px 15px 4px;
margin: 5px;
}

.flickrimg:hover {
border: 1px solid #bbb;
}

Ahora he puesto una imagen como fondo (background), un degradado, pero la verdad es que se obtiene prácticamente el mismo resultado.

Lo pongo por si le sirve a alguien.

Eric Burdon & War | The Black-Man’s Burdon (1970)

The Black-Man's BurdonDejémonos de polladas, discusiones, arrevolainismos y vicisitudes politicoerotikososiales (sic).

Algo serio. Sólido. Enloquecedor. Marcha salida del corazón de una tribu de negros al ritmo que les marca la intuición más primigenia, sudando en sesiones interminables sacando un sonido único: música sexual (aparte de algún disco de M. Gaye o Mr. Brown, of cors) para tardes de verano… fusión de rhythm and blues, jazz y funk.

Sección rí­tmica a cargo de congas, percusiones varias y baterí­a (Dee Allen y Harold Brown), bajo persistente marihuanero (B.B. Dickerson), guitarras discretas (punto negativo, señores), sección de viento más que notable con saxos, flautas (Charles Miller) y la inconfundible-irrepetible armónica de Lee Oskar junto con los inevitables teclados (Lonnie Jordan) constituí­an el grupo WAR; pero nada hubiera sido lo mismo sin la colaboración de Eric Burdon, una voz negra en un cuerpo blanco, maltratada (educada) y mucho por excesos varios, tras su etapa inconmensurable con The Animals (siempre nos quedará «The House of the rising sun» y tantas otras). Y la unión no pudo ser más fructí­fera: dos discos de lujo (éste, doble por cierto, y el «ERIC BURDON DECLARES WAR») prácticamente en un año; ahí­ es nada.

El disco comienza, así­ de pronto, con un medley-review del clásico de los Rolling «Paint it black», casi un cuarto de hora frenético para coger el tono; sigue con un caliente «Spirit» y un caótico «Beautiful new born child» para entrar en terreno tranqui, empezando y acabándolo una versión de «Nights in white satin», y en medio tres cortes para lucimiento del personal (Lee Oskar, en concreto, disfruta, y se nota, así­ como la sección rí­tmica). Para el disco 2 ‘nos dejan’ un blues arrastrado de 10 minutos («Sun/Moon»), con un órgano antológico, siguiendo con la marchosa «Pretty colors», la sensual «Gun» y la frenética «Jimbo». Un poquito de boggie para comenzar la última parte del disco («Bare back ride»), una maravilla con carne de single («Home cooking»), similar al superclásico del grupo «Spill the wine» (del disco anterior) y terminamos con un epí­logo al estilo balada in crescendo, aceptable, pero floja comparada con la magnitud del disco (y con «You can’t always get what you want» y «Hey Jude», a las que intenta-¡?- emular).

Si en éste trabajo estuvieran temas del anterior, como «Tobacco road», la mencionada «Spill wine» o «Blues for Memphis Slim», estarí­amos ante uno de los grandes discos de la historia (o lo estamos ya?); juzguen, juzguen…

Enlaces relacionados »

    [Eric Burdon | Official Homepage]
    [War]
    [Eric Burdon | allmusic.com]
    [Eric Burdon & The Animals]
    [The Eric Burdon Online Webring]
     

Senda Hacia Tierras Hondas

Matsuo Basho

Andar los caminos, irse de viaje, convertirse en peregrino, es avanzar en la senda del espí­ritu. Muchas veces los viajes son una búsqueda interior, un reflejo del movimiento terrestre del cuerpo en el estanque del alma. La traslación corporal nos permite ser conscientes de los meses y los dí­as como «pasajeros de las edades, siendo también viajeros los años que van y vienen» (Basho). Así­ mucha gente ha encontrado en el viaje un camino iniciático hacia la esencia del propio ser. En España tenemos el vulgarizado camino de Santiago, en Japón está la Senda de Oku.

Esta senda la anduvo Basho a sus cuarenta y pico años, unos dos mil trescientos kilómetros de recorrido. Constituye el cuarto de sus cinco viajes con los que terminó sus dí­as en esta tierra. Senda hacia tierras hondas, es un breve diario de esta peregrinación llena de prodigios cotidianos. A estas alturas de su vida, Matsuo Basho se habí­a convertido a la tradición Zen, viví­a en una chozilla al lado del rí­o Sumida, donde plantó un platanero (Basho) que dio nombre a su nuevo ser y aquella región apartada del mundo. Desde allí­ cultivó la meditación como ví­a hacia el nirvana, o la iluminación, que no consiste en saber la verdad, sino estar en ella. Y los Haikus son el reflejo de este alma que conoce el mundo con nuevos ojos. Esta poesí­a retrata visiones de la naturaleza, tal como son, eran y serán, aquí­ y ahora. Una visión que cambia la percepción del mundo y te zambulle en la unidad del viejo estanque.

Este librillo lo tradujo por primera vez al castellano Octavio Paz, comentando de él: «Breve cuaderno hecho de veloces dibujos verbales. En este libro no pasa nada salvo el sol, la lluvia, los árboles, una niña… no pasa nada, salvo la vida y la muerte»». Con esto quiero decir que entender esta poesí­a japonesa tiene más que ver con la sutileza del alma que lo lee, más que con la percepción espaciotemporal del pensamiento de Occidente. Octavio Paz entendió a Basho, como Ueda entendió a Rilke. Del humor a la tristeza, del caminar a la contemplación. Que los dí­as nos sean propicios, que los años sean aliados, que el sol nos acaricie cuando decida salir de su escondite algún dí­a de estos.

Cuando desembarcamos en un lugar llamado Senju, pensé en las tres mil leguas de trayecto que me esperaban y se me llenó el corazón de congoja, derramando lágrimas de despedida antes de lanzarme a confines fantasmales.

Se va la primavera.
   Lloran las aves, son lágrimas
      los ojos de los peces.»

«Senda hacia tierras hondas»Basho

Siempre vuestro, Dr. J.

Enlaces relacionados »

    [Sendas de Oku de Matsuo Basho]
    [Matsuo Basho | Wikipedia]
    [Haiku | Wikipedia]
    [ | Technorati]
    [Fotos Haiku | flickr]
    [Traducción de Sendas de Oku de Matsuo Basho]
    [Literatura clásica japonesa]