
El objeto de esta sección es la demolición reiterada de las barreras conceptuales entre objeto-sujeto, intelecto-fornicio, esnobismo-asociacionismo, ciencia-religión, trabajo-ocio, vida-vida. El método de trabajo elegido es el Arrevolainismo Extrapolativo; el resultado con buena aplicación será la suspensión del participante en la nada y la incertidumbre iluminativa.
PRIMER EXPERIMENTO:
–Variables: Constructivismo, Teoría del Caos, Déficit de la Sanidad Pública, Patty Waters.
–Excurso: resulta ya evidente la gran crisis de la noción de realidad ‘veritas’ acaecida en occidente; la ciencia madre, la matemática, sufrió el varapalo a partir de la matemática topológica de Poincaré, y el desarrollo sorpresivo de la matemática del caos; de pronto el idealismo de la ecuación diferencial queda derribado: el mundo que funciona como un reloj de Tolomeo queda espichado; ¿onde pollas está la materia?, diría el nanofísico; el Constructivismo desarrolla una tremebunda crítica a la sociología estadística; de pronto la supraconciencia del hombre blanco comprende que no existe la verdad ni la realidad; ¿qué significa esto en tu vida, querido lector? Se nos insiste en la inviabilidad del sistema público, y en la raíz profunda del despilfarro de la gestión está el modelo positivista-epidemiológico aplicado al servicio sanitario; como Gervás declara en una importante carta en el último número de Atención Primaria, la intolerancia de la atención especializada a la “incertidumbre diagnóstica† no solo supone una violación constante del “primero no dañar†, sino una reducción al absurdo de la noción positivista médica: con deterioro de la calidad de vida del ciudadano, despilfarro diagnóstico-terapéutico, y final Apocalipsis del derecho a la atención sanitaria; ¿cuál es la raíz de este Apocalipsis?: un dogma de realidad cuantitativo; en la medicina más avanzada, la Atención Primaria, se está gestando la revolución cualitativa; la ciencia más vulnerable y estadística, la médica, se rinde a la subjetividad; los dos discos de Patty Waters, son formalmente considerados el big-band del free británico, al arrullo del precioso canto onomatopéyico amoroso de Albert Ayler; el susurro de la primera cara de “Sing†(1965), explota en la reacción de incertidumbre de la segunda, el dolor de una crisis que unos llamaron postmoderna (neurosis en boca del psicoanálisis: no olvidemos que este ridículo sistema especulativo se basa en el concepto de ley judía): un grito de euforia, de libertad subjetiva: agónico y puro a la vez. Nos está aullando que la vida es incertidumbre, qué cohones tenía Patty, qué cohones….
-Resultado: iaputa la maripozilla posnó que zaescapao otra vez, la iaputa.
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