Se hace saber que alondra satori, el dúo de improvisación libre contemplativa conformado por el músico almeriense J.M. Cidrón (Piel de Canto) y el músico granadino A.L. Guillén (Sefronia), tocarán hoy día 15 de Junio a las 23:00 hs en el Organ Jazz de Cenes de la Vega, Granada. Si queréis ver una muestra de sus actividades en YouTube hay unos cuantos vídeos.
Desde hace unos días puedes decir si te gustan o no los artículos que se escriben en bruto gracias a un plugin de Wordpress llamado WP-PostRatings. Lo he puesto porque la inmensa mayoría de lectores no deja un comentario con su opinión y de esta forma pueden hacerlo de una manera sencilla e indolora.
RELATADOS DE FORMA DESLAVAZADA, INCONEXA Y RUIN Reseña numero dos. Crisma, Ley y Sentimientos
Del otro que me diera el ser, pero no el saber estar, mi padre, aunque bueno de por sí, tenía un pronto un poco avinagrado. Si por mor de mis capturas zoológicas o de las técnicas no muy depuradas de mi madre, como fuera que en llegando la hora de la comida y al presentar mi abuela la olla de fideos con agua caliente y ajos, que hacía las veces de alimento, encontrara mi padre dentro algún rabillo de lagartija o algún menesteroso manojillo de pelos, consideraba éste hecho bastante para apollinar inmediatamente su cólera y, atizándole un viaje de bastón, o bastonazo, a la olla, hacía que los fideos saltaran por los aires, y con tanta fuerza le daba y tan así era que se quedaban pegados al techo, colgando, de modo que los chiquillos, con la boca muy abierta, nos arracimábamos bajo aquellos frutos imprevistos de la escayola y la techumbre, por ver si alguno caía dentro de nuestras bocas de pajarillo.
Producto de éstos experimentos nutricionistas fueron nuestros cuerpos famélicos, magullados por la bestia del hambre, condenados al asedio de los bocadillos ajenos a la hora del recreo al grito hostigador de «dame un cao o te meto un palo» y al asalto nocturno de las pocas cajas de galletas que en la casa entraban. Más hondo, en el cuarto oscuro de nuestras psiques, donde se alojan las bestias pantanosas de las intenciones y los propósitos, y no teniendo autoridad alguna superior que nos guiase hacia el respeto de la propiedad privada o los bienes ajenos, quedó bien plantada nuestra divisa vital: todo vale… habiendo nesecidá.
De necios es, entiendo yo, pretender que la suerte pueda venir enfrascada o contenida en objetos o talismanes. Muévenme hoy a la risa los que adquieren la Cruz de Tomelloso, el Pago Santo de Caléndulas, la mano incorrupta del mago Crowley (en preciosa reproducción de circonitas engarzadas) y otras mojigangas propias de poyapanas crédulos, en la creencia de que su posesión, su frotamiento lascivo, o sus crucetas sobre el pecho y la cabeza, hagan huir a la jauría de espíritus que les acechan, zancadillean, mortifican, cargan de cadenas, y en suma, impiden que la vida les sonría, y que en vez de el jamón de sincojota que quisieran para sí y los suyos, les condena y obliga al papel de jamón de York que sacan por la puerta del supermercado, de peso cuarto y mitad.
Ríanse conmigo ahora los adelantados de la Civilización, los que por ser fuente de mucha autoridad, conocen que no hay más fortuna que el trabajo propio, siendo aplicados, celosos y dedicados en el atesoramiento y custodia de sus frutos, y cuyo entendimiento colige perfectamente que encomendarse a colgantes, raíces, gárgolas o penitentes de tamaño gnómico es simple consuelo y acomodo para gente morigerada o, a lo más, patán.
La edad de nueve años a mí me alcanzó a los nueve años. Y digo esto porque en los días presentes la mayoría de los niños de éste tiempo suelen ser unos gazmoños de primera categoría, que no alcanzan una edad mental de tres, siempre protegidos por sus mojigatos progenitores, memos que se pasan el día suspirando por las máquinas orientales designadas bajo los nombres de “plei”, “pleidós”, “pleitrés” y así sucesivamente.
Me quedaba sólo resolver un problema y es que las visitas desde buscadores continuaban llegando a las páginas con la dirección antigua, por lo que acababan leyendo un bonito letrero de “No encontrado” y se quedaban sin leer lo que venían buscando.
La solución es redirigir a los visitantes a la página correcta. Es decir, que “escribiendo” la dirección antigua se llegase a la página que se quería visitar aún sin conocer la dirección nueva. Eso ha sido posible gracias a dos estupendos plugins para WordPress:
Aunque estos son más bien geeks que otra cosa, pero cualquier excusa era válida para publicar el vídeo porque la verdad es que merece una post. [The Inquirer ES]
Si alguien accedía a alguna página concreta desde sus marcadores/favoritos, le pedimos disculpas por las molestias pero tendrá que actualizarla.
Para corregir posibles errores, por ejemplo en algún artículo que enlazase a otro dentro de bruto, le he dado una pasadita del plugin para Wordpress Search and Replace que como su nombre indica busca y reemplaza el texto que tú le digas dentro de posts, títulos, comentarios… Pero si veis algún error por ahí se agradecería que lo comunicarais.
También hemos cambiado la barra lateral sustituyendo los archivos (lista interminable de meses que no aportaban nada) con los enlaces a otras páginas.
… o lo que parecía ser la segunda parte de un relato.
Quienes conocen al federal dicen de él que es un hombre despierto, alerta, hiperactivo, nervioso, gesticulante y a la vez pausado. Todo cuanto hacía o decía, estaba dictado por la prudencia, pero para nada era cauto; es decir, le costaba decidirse a actuar, y una vez que lo hacía… era implacable.
—Es indudable que eres un caballero —me decía— pero no a ultranza, o digamos que lo eres de manera justa: no hay caballero que no se haya comportado como un rufián al menos una vez en la vida, pero lo tuyo de esta semana, no tiene nombre.
Y así fue como un hombre se apiadó de un joven y alocado niñato que había perdido la brújula en ese hormiguero llamado México D.F.
Suelo escribir sobre lo que tengo más a mano, esto es, mis recuerdos. No desconecto ante episodios de dolor y angustia; todo forma parte de todo, o al menos eso creo y todo ese cúmulo de experiencias me han enseñado a no tener mala conciencia.
No tener mala conciencia equivale a integrar —Jung lo llamaría la propia sombra. Pues bien yo mi sombra la tengo bastante bien asimilada; diría que desde hace años no rechazo ni me avergüenzo de ninguna de mis zonas oscuras. No me identifico con la parcela ideal de mi mismo; me identifico con mi ambigüedad y ambivalencia, con el bien y el mal, cuya distinción siempre me pareció superflua: ya lo dijo alguien «no he oído hablar de ningún crimen que no me sintiera capaz de realizar.»
Ser ángel es ser diablo. En resumen estoy en buenas relaciones con mi sombra, tal vez sea porque he dejado de ser judeocristiano… que sé yo.
La gente suele tener una indigestión de ética. Pero ya lo decía otro rarito… Foucault que la ética no es más que voluntad de poder disimulada. Nos dejamos llevar por dualismos superficiales, como ese de que el pecado está en la voluntad y la ignorancia en la mente. Esto señores míos son distinciones escolásticas que impiden que uno se reconcilie totalmente consigo mismo,… pero ¿qué les estaba yo contando…?