Archivos en la Categoría ‘Libros y Literatura’
Escrito por Dr. J. »
14 Comentarios »La crueldad del tiempo, la sinceridad de la muerte, la jodida invariabilidad de lo finito. Cuando uno aprende a vivir, a amar con todo lo que tiene, a comprender algo el porqué de las cosas, el silencio del dolor… es hora de preparase para estar muerto por una larga temporada. Vivir es andar envuelto en nubes de espanto. Quizá la soledad sea tu mejor compañera en estos trances, o quizá quieras estar rodeado de la gente que te quiere y te ama… aunque amar y querer no sea siempre lo mismo. Quizá no quieras ni pensar. Quizá tampoco quieras saber qué piensan los demás. Lo cierto es que a orillas de Estigia espera un barquero que aguarda su propina de monedas de plata.
En Mientras Agonizo, Faulkner relata la odisea de la familia Bundren. A través de diálogos interiores nos introduce en las mentes de esta familia, que construye un ataúd para llevar el cuerpo de su moribunda madre (Addie) desde su casa en las montañas hasta las tierras bajas donde estuvo su cuna. Darl lo relata todo con la claridad de una mente despierta. Cash construye en silencio el ataúd a golpes de azuela con la mirada de conformidad de su madre a través de la ventana. Dewey soporta en sus entrañas los frutos del pecado. Vernom confunde en sus tormentas imaginarias (los cero y el sd. de Down) los árboles con pájaros calurosos… y el marido sólo piensa en encontrar a otra mujer y renovar su dentadura. Así transcurre la agonía de Addie… orgullosa de reunir a su familia en un viaje tétrico a los confines de los muertos con la contundencia de un martillo sobre una madera de pino.
Así es Faulkner, nacido y criado en el Mississippi, educado en los estragos de la guerra de secesión, Aviador militar pero no soldado, pintor, carpintero, contrabandista de ron. Le dieron el Nobel en 1962, en su propia agonía, quizá para darle consistencia a la literatura americana más academicista. Faulkner usa aquí la crudeza de unas mentes de campo para enfrentarnos a la realidad incuestionable de la vida, donde cada uno tiene su propio diálogo, sus propias preocupaciones, sus propias conclusiones, su propia actitud… sus respuestas imperfectas… y eso lo hace grande. La agonía es una toma de consciencia de la desilusión, y la desilusión es aprender a ver las cosas como son y no como nos gustaría que fueran.
¡Qué buen carpintero es Cash!, mantiene los dos tableros sobre el banco, ajustando sus bordes para que formen una cuarta parte de la caja. Se arrodilla, enfila con la mirada la superficie de los tableros, los deja luego, y vuelve a empuñar la azuela. Buen carpintero. Addie Burden no podría desear uno mejor, ni una caja mejor en que descansar. Una caja así le dará confianza y comodidad. Sigo hasta la casa acompañado por el chac, chac, chac de la azuela.”
“Mientras agonizo” – W. Faulkner
Agonizar es reconocer la finitud del tiempo. Amar es a veces una forma de aprender a perder. Cuando el amor agoniza debemos iniciar el viaje de descenso a la provincia de los muertos. He conocido a algunos que creen haber vuelto.
Siempre vuestro, Dr. J.
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Escrito por Dr. J. »
4 Comentarios »
Andar los caminos, irse de viaje, convertirse en peregrino, es avanzar en la senda del espíritu. Muchas veces los viajes son una búsqueda interior, un reflejo del movimiento terrestre del cuerpo en el estanque del alma. La traslación corporal nos permite ser conscientes de los meses y los días como «pasajeros de las edades, siendo también viajeros los años que van y vienen» (Basho). Así mucha gente ha encontrado en el viaje un camino iniciático hacia la esencia del propio ser. En España tenemos el vulgarizado camino de Santiago, en Japón está la Senda de Oku.
Esta senda la anduvo Basho a sus cuarenta y pico años, unos dos mil trescientos kilómetros de recorrido. Constituye el cuarto de sus cinco viajes con los que terminó sus días en esta tierra. Senda hacia tierras hondas, es un breve diario de esta peregrinación llena de prodigios cotidianos. A estas alturas de su vida, Matsuo Basho se había convertido a la tradición Zen, vivía en una chozilla al lado del río Sumida, donde plantó un platanero (Basho) que dio nombre a su nuevo ser y aquella región apartada del mundo. Desde allí cultivó la meditación como vía hacia el nirvana, o la iluminación, que no consiste en saber la verdad, sino estar en ella. Y los Haikus son el reflejo de este alma que conoce el mundo con nuevos ojos. Esta poesía retrata visiones de la naturaleza, tal como son, eran y serán, aquí y ahora. Una visión que cambia la percepción del mundo y te zambulle en la unidad del viejo estanque.
Este librillo lo tradujo por primera vez al castellano Octavio Paz, comentando de él: «Breve cuaderno hecho de veloces dibujos verbales. En este libro no pasa nada salvo el sol, la lluvia, los árboles, una niña… no pasa nada, salvo la vida y la muerte»”. Con esto quiero decir que entender esta poesía japonesa tiene más que ver con la sutileza del alma que lo lee, más que con la percepción espaciotemporal del pensamiento de Occidente. Octavio Paz entendió a Basho, como Ueda entendió a Rilke. Del humor a la tristeza, del caminar a la contemplación. Que los días nos sean propicios, que los años sean aliados, que el sol nos acaricie cuando decida salir de su escondite algún día de estos.
Cuando desembarcamos en un lugar llamado Senju, pensé en las tres mil leguas de trayecto que me esperaban y se me llenó el corazón de congoja, derramando lágrimas de despedida antes de lanzarme a confines fantasmales.
Se va la primavera.
Lloran las aves, son lágrimas
los ojos de los peces.”
“Senda hacia tierras hondas” – Basho
Siempre vuestro, Dr. J.
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[Sendas de Oku de Matsuo Basho]
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[Traducción de Sendas de Oku de Matsuo Basho]
[Literatura clásica japonesa]
Escrito por Dr. J. »
15 Comentarios »Quién no se ha preguntado alguna vez por las motivaciones inconscientes que nos llevan a hacer lo que somos. Por qué soy médico, por qué escribo, por qué no me canso de mirarte a los ojos. Acercarse a estas arenas movedizas de la inteligencia emocional no es fácil. Es un abismo enfrentado a las tierras más umbrías de nuestro hipocampo, de nuestro ser, de nuestro estar. Porque un olor es más que un olor… Quién no ha olido un perfume y se ha visto transportado en otro tiempo, metiéndole mano a Juana entre los pinos del parque, magreando la conciencia de un adolescente con manos de gacha. Así es la memoria y el tiempo, un rompecabezas interestelar donde las paradojas sitúan nuestra mente en mil planos holotrópicos y simultáneos. Quizá tengamos sólo lo que nos merecemos… caos y olvido… pero con miguitas de pan para encontrar el camino de la memoria… los renglones torcidos de Dios.
Y aquí el maestro es Proust (1871-1922). Esnob de vida acomodada, maricón fascinado por los vestidos de las damiselas de la encantada burguesía a orillas del mar, asmático desde joven, dedicó su obra al estudio de las personas como personajes independientes de un yo escribano. Vidas inacabadas entre el amor y la irracionalidad. Al final de su existencia se encerró en una habitación insonorizada forrada de corcho, donde limitó sus movimientos y consagró sus últimos trece años a la escritura y a la evocación. En estas circunstancias nació “En busca del tiempo perdido” (no es la última entrega de Indiana Jones), que consta de siete novelas. Constituyen el análisis más luminoso y hermoso de cómo funciona nuestra memoria que se haya escrito jamás. Todo suma, todo tiene su peso y su importancia, los caminos de la consciencia son los protagonistas de esta obra conmovedora. Una tonadilla se perpetúa en los caracoles de la cabeza, mientras se nos lleva a pasear por los alrededores de un París aristocrático, donde todo vuela en vez de posarse en la tierra, y los colores cambian la forma de amar a una mujer, a un hombre, a una familia, al mundo. El tiempo es una provincia añorada que sólo se encuentra cuando se pierde. Hay manantiales insaciables que no cesan de manar agua infinita…
En cuanto reconocí el sabor del pedazo de magdalena mojado en tila que mi tía me daba, la vieja casa gris con fachada a la calle, donde estaba su cuarto, vino como una decoración de teatro a ajustarse al pabelloncito del jardín que detrás de la fábrica se había construido para mis padres, y en donde estaba ese truncado lienzo de casa que yo únicamente recordaba hasta entonces; y con la casa vino el pueblo, desde la hora matinal hasta la vespertina y en todo tiempo, la plaza, adonde me mandaban antes de almorzar, y las calles por donde iba a hacer los recados, y los caminos que seguíamos cuando hacía buen tiempo.[…] Todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té.”
“Por el camino de Swann”. Combray. Marcel Proust
Siempre vuestro, Dr. J.
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[En busca del Tiempo Perdido (Vol. 1): Por el Camino de Swann]
[Marcel Proust, o la novela de la escritura]
[La magdalena de Proust y el perro de Pavlov]
[París-Cabourg. En busca de Marcel Proust]
Escrito por J. »
Comentar »Leo en Elástico.net que han desempolvado el manuscrito original de “En el Camino” de Jack Kerouac -mecanografiado en apenas 20 días sobre un rollo de papel de casi 37 metros- y lo están llevado de ‘gira’ por los EE.UU. Falta el final del manuscrito porque, según cuentan, se lo comió un perro. Y aquí está la primera página.
Escrito por Madame B »
7 Comentarios »A las nuevas generaciones de la democracia se les ha contado que si no estamos en el mejor de los mundos posibles es porque nos falta poco. Tantas propagandas comerciales y gubernamentales, junto a las fotos de los países más empobrecidos,quieren generar un mundo ‘virtual-real’ donde todo es posible. Y nos lo repiten tanto directamente como subliminalmente. Así que no es de extrañar que la gente haya dicho: «quiero mi parte».
Siendo coherente con este Estado del Bienestar que me dicen y con la Constitución que me da derecho a vivienda, centros sociales y culturales, etc, pues… me lo tomo.
No creo que se piense que por el método generalizado de ocupar viviendas se va a resolver el problema de la especulación inmobiliaria. No creo que se trate sobre todo de necesidades de vivienda, como las que podrían tener familias de recursos muy precarios de nuestras periferias o de las de países empobrecidos.
Se trata de ‘otras necesidades’ de personas que quieren vivir autónomamente, construyendo sus propias reglas del juego y que no entienden que pueda haber edificios sin uso social. La coherencia no está en lo pobres que puedan ser los ocupantes. La coherencia está en mostrar con los hechos contundentes de una okupación, las incoherencias de los sistemas dominantes tanto de tipo especulativo, como político-jurídico, como cultural-patriarcal”
Extracto del prólogo de Tomás R. Villasante para:
¿Dónde están las llaves?
El movimiento okupa: prácticas y contextos sociales
Editorial CATARATA
352 páginas. 17 euros
Profunda y actualizada exploración del mundo okupa, no sólo en su versión clásica de okupación de inmuebles (documentada con entrevistas, fotos y extractos de asambleas), sino de los novísimos movimientos sociales de protesta y autogestión.
Destacan dos vertientes de estudio:
- La okupación de la RED como paradigma de espacio libre, gratuito y autogestionado
- y la segunda revolución feminista, con la incorporación real de las mujeres a los espacios públicos urbanos y el ciber-espacio.
No es una pieza literaria, sino un manual técnico conformado en capítulos independientes que favorecen una lectura, como no, anárquica; según los intereses del lector.
Escrito por Dr. J. »
19 Comentarios »«El señor Blake no me brinda mucha compañía, se pasa mucho de su tiempo en el Paraíso», solía decir su esposa Catalina. Ya desde niño le frecuentaban visiones en sus paseos por el campo, en sus sueños entrecortados, y éstas no le abandonaron hasta su muerte (murió en agónico trance entonando alabanzas a Dios). Una procesión inagotable de arcángeles acompañaban a Jesús y sus discípulos en sus conversaciones. Ezequiel, Isaías, y el Santo Job eran asiduos a esas reuniones visionarias que Blake vivía con extraordinaria cotidianidad, siendo para su familia y allegados una muestra irrefutable de su locura plasmada tanto en su obra poética como en sus grabados. Su carácter agrio tampoco le ayudó en sus relaciones, aunque siempre estuvo inclinado a la ayuda de los más débiles, en ellos estaba el secreto del universo. Su vínculo con lo real lo mantenía a través de su iletrada mujer. Ambos se complementaban, ella dedicada a vivir en la tierra y él debatiéndose entre el cielo y el infierno. El poco tiempo que pasaban juntos, en la misma realidad, era una muestra de amor fuera de dudas.
De ideas revolucionarias, nunca fue bien visto por su tiempo y su obra gráfica le dio de comer en los momentos que su poesía era aborrecida. El divino paganismo, la soledad, el individualismo, el placer, el alma y el cuerpo juntos para atravesar las puertas de lo visible, la renuncia a los sentidos para aprender a ver lo infinito, sus visiones de locos egregios, sus escritos llenos de tachaduras y faltas de ortografía y de acentuación, junto con su musicalidad extrema, lo postraron al olvido. En toda su obra sólo buscó llegar a la unidad de todas las cosas, al Paraíso, a través de la pintura, la poesía y la música. A través del Amor con mayúsculas.
Quiero destacar Las bodas del cielo y el infierno, una caótica orgía de visiones debatiendo sobre la lucha de contrarios, descubriendo el humor a los sabios y la adivinación a los extásicos. Amor y odio y bondad y vicio, como motores de nuestra existencia, el código binario que conduce a la unidad… el Amor. Ingresa aquí en la cofradía de los malditos y hoy releo su obra con serena intranquilidad. Intento ver el mundo a través del lenguaje afásico de Dios, de la poesía.
Camino inseguro por estas sendas inclinándome a la renuncia de lo sensible, pero siempre vuelvo en busca de unos brazos que me abriguen, de unos pechos que me acojan con toda la ternura de un mundo que acaba de nacer. De un tiempo a esta parte un ángel sobrevuela las puertas de mi vida con labios afilados de beso y una mirada perdida en órbitas de astros errantes.
Si las puertas de la percepción se limpiaran, todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito.”
“¡Que la pálida religión no llame virginidad a lo que desea pero no actúa! Pues todo cuanto vive es sagrado.”
“Las Bodas del Cielo y el Infierno” – William Blake
Desde el insomne hospital, siempre vuestro, Dr. J.
Enlaces relacionados »
[William Blake en la Wikipedia en español]
[The William Blake Archive]
[Blake Digital Text Project]
Escrito por Dr. J. »
17 Comentarios »En qué consiste la locura (alteración profunda de las facultades mentales), dónde está el límite, quién la sufre y quién la reprime. Descuidar tu higiene personal durante años, hasta el punto de tener las uñas más largas de todo el romanticismo europeo. Tener un piano con varias cuerdas arrancadas, y sentarte sobre él durante tardes enteras, a veces días, tocando invariablemente las mismas notas. Alejarte del mundo que conoces y donde eres conocido, para vivir en la habitación de un carpintero llamado Zimmer (habitación) durante treinta años, hasta tu muerte, sin querer saber nada de nadie. Encerrado, tomando medio litro de buen vino al día y estudiando la filosofía de tus contemporáneos (Kant, Schiller…). Tratar a todo el que se te acerque de majestad e ilustrísima, despreciar un creciente interés social sobre tu obra, sobre Hiperión. Olvidar los sinsabores de tu pasado y los amores perdidos (la chica de Frankfurt). Sobrevivir al mundo con la vista puesta en unas tardes de sol, en la sucesión de las estaciones, en el regalo de cada amanecer… sorprenderte vivo cada día, en una vida que empiezas a entender que ya no te pertenece… que nunca te perteneció. Como todos habréis adivinado estoy hablando de Hölderlin, o lo que quedó de él en sus últimos años, ¿sus años oscuros? En sus últimos poemas. Los poemas de su locura. Su escasa producción consistía en estos poemas, algunos fechados cien años antes de haber nacido, incompletos, despejados como un trozo de cielo y tristes como una pluma de ganso pisoteada. Poemas divinamente paganizados. No se volvió loco de amor, sino de saber. Un león nos contemplaba como si fuéramos ratones a sus pies.
Su poesía es la poesía de un hombre que ha abandonado esta tierra tan pequeña para entregarse a un vuelo hacia las estrellas, con corazón sangrante, más allá de nuestras alegrías y nuestras penas… “el hombre es un dios si quiere serlo”. Se había entregado a la trascendencia, la contemplación, la quietud y la belleza… de lo efímero. Y hoy, saliente de una guardia jodida, me pregunto si ésta será la actitud, si tiene sentido alguna de las decisiones que tomé, alguna de las vidas que prolongué, si mis actos están preñados de aquella insoportable levedad del ser. Quizá una cara cabreada, ojerosa y triste no sea suficiente. Quizá el mundo no se merezca más, o quizá el mundo se merezca más besos con todo el ansía del que desea amar… del que desea amar.
Otorgado en su interior es a los hombres el sentido,
hacia lo mejor él ha de guiarlos,
esa es la meta, la verdadera vida,
ante la cual los años van contando más espiritualmente.”
Humanidad más elevada, “Poemas de la Locura”, Friedrich Hölderlin
…no todos los días se alcanza la belleza.
Siempre vuestro, Dr. J.
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[Friedrich Hölderlin en elmundolibro.com]
[Antología Poética de Friedrich Hölderlin]
Escrito por J. »
5 Comentarios »En Efímera publican un relato de una antropóloga que intentó explicar “Hamlet” a una tribu del África Occidental con la excusa de que la obra de Shakespeare es universal. Muy divertido.
Escrito por J. »
2 Comentarios »Con motivo de la particular vendetta de Alfredo Urdaci leo por todos sitios que éste señor «ha sufrido un linchamiento moral sin precedentes», que se han pasado con él. Pobrecito el señor Urdaci, ese gran periodista. Él, que nos ha enseñado a deletrear desde una televisión pública. Qué desagradecidos somos.
En cualquier país democrático que se precie de serlo, la condena a una televisión pública por manipulación conllevaría el despido inmediato del responsable, en este caso del Director de Informativos, pero aquí no queridos niños. Aquí no. Aquí te puedes reír de los tribunales que no pasa nada.
El problema viene cuando añadimos una pizca de rencor político al asunto y es que los PP&Co. están usando a Urdaci como icono ejemplarizante de las ‘injusticias’ que se han cometido con ellos (¿perder las elecciones?) y como tal icono su hoja de servicios debe estar limpia como una patena, procediendo al borrado de la memoria colectiva al estilo “1984″.
Y me pregunto yo: ¿Donde estaban todos estos defensores de Urdaci cuando ‘ejecutaba’ sus informativos? ¿Por qué defenderlo ahora y no antes? ¿Porque creen en nuestra poca memoria? O quizá ¿porque haberlo hecho en aquel momento les habría desacreditado como profesionales?
Es difícil que la gente se olvide de Urdaci y sus informativos. Yo me acuerdo y esto ya cansa. Que uno está un poquito harto de que le toquen la entrepierna con motivos no lúdicos.
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