<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
		>
<channel>
	<title>Comentarios en: El rey despreciado</title>
	<atom:link href="http://bruto.muzaidin.com/2009/el-rey-despreciado/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://bruto.muzaidin.com/2009/el-rey-despreciado/</link>
	<description>tú también, hijo mío</description>
	<lastBuildDate>Fri, 16 Dec 2011 12:24:59 +0000</lastBuildDate>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.1.4</generator>
	<item>
		<title>Por: You Meikmisic</title>
		<link>http://bruto.muzaidin.com/2009/el-rey-despreciado/comment-page-1/#comment-94304</link>
		<dc:creator>You Meikmisic</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Sep 2009 10:51:10 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://bruto.muzaidin.com/?p=1750#comment-94304</guid>
		<description>La vida del Dr. J. vale como diez de las nuestras, o de la mía si no debo generalizar. Como Borges describía al memorioso Funes, quien guardaba cada vista o cada sensación en su cráneo permaneciendo ya por siempre en sí, Dr. J. aloja cada señal que nos envían los sentidos pero de una forma intensísima, sufriéndola y disfrutándola a partes iguales, vé donde nosotros no vemos y percibe donde para los demás sólo hay silencio. Es su condena y su premio. Para los que entiendan de válvulas: tiene la ganancia al máximo, con toda la cueva dada. Este texto, absolutamente necesario, es buena prueba de ello. ¿Quien piensa en tensar camisas de serpiente, en pueblos que tragan planetas, en los insomnes bebedores...? Si hubiera más doctores jota y menos mangantes crematísticos nos iría a todos mejor. Mantengo. </description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>La vida del Dr. J. vale como diez de las nuestras, o de la mía si no debo generalizar. Como Borges describía al memorioso Funes, quien guardaba cada vista o cada sensación en su cráneo permaneciendo ya por siempre en sí, Dr. J. aloja cada señal que nos envían los sentidos pero de una forma intensísima, sufriéndola y disfrutándola a partes iguales, vé donde nosotros no vemos y percibe donde para los demás sólo hay silencio. Es su condena y su premio. Para los que entiendan de válvulas: tiene la ganancia al máximo, con toda la cueva dada. Este texto, absolutamente necesario, es buena prueba de ello. ¿Quien piensa en tensar camisas de serpiente, en pueblos que tragan planetas, en los insomnes bebedores&#8230;? Si hubiera más doctores jota y menos mangantes crematísticos nos iría a todos mejor. Mantengo.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
</channel>
</rss>

